CCOO, UGT y OSTA denuncian “la cara B” del turismo aragonés

Según los sindicatos CDOO, UGT y OSTA, la buena situación por la que atraviesa el turismo en la Comunidad Autónoma no se traslada a los trabajadores y trabajadoras del sector. En este 2016, más de 1.800.000 turistas han visitado Aragón, y más de 3.600.000 se quedaron a pernoctar. Si se comparan estas cifras con las del año pasado (1.600.000 turistas y 3.100.000 pernoctaciones) se podría considerar que el sector turístico español comienza a remontar el vuelo y obtener considerables beneficios. Pero los sindicatos recuerdan que, en materia contractual, a pesar de que crece el número de visitantes, el empleo apenas solo ha aumentado un 2,5%.

Denuncian como atropellos empresariales, la precariedad laboral, los salarios bajos y el incremento extenuante de las jornadas laborales. Aseguran que muchos trabajadores del sector turístico aragonés superan las horas por las fueron contratados (contratos de 15 horas que se convierten en 40), o lo que es peor, trabajan sin contrato. Pasan a cobrar de 900 a 650 euros haciendo lo mismo en el mismo centro de trabajo y les pagan en algunos casos 50 céntimos por una cama supletoria.

La campaña “La cara B del turismo”, es una iniciativa de CCOO y UGT que pretenden informar y concienciar a la ciudadanía sobre la penosa situación laboral que atraviesan muchos de los trabajadores del sector. Los sindicatos critican con dureza a las empresas multiservicios que, amparadas por la legislación laboral, degradan las condiciones laborales de las personas a las que subcontratan. Ejemplo de ello es el caso de las camareras de piso: los sindicatos advierten que el 20% de estas profesionales cobran el Salario Mínimo Interprofesional.

Los principales objetivos que se marcan los sindicatos son la lucha contra la externalización, control de los contratos de formación y aumento de los salarios. Critican de la patronal su negativa a regular la situación de las camareras de piso y valoran su buena disposición a erradicar la vivienda ilegal de algunos trabajadores del sector y la vigilancia de las panaderías con degustación que habilitan cafeterías para los clientes. Una situación de abuso empresarial ya que los trabajadores/as de estas panaderías se les debería aplicar el convenio de hostelería y no el de panaderías o detallistas de alimentación, entre otras irregularidades que se comenten.

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