Salas, una joya desconocida del patrimonio oscense

pinturas San Galindo ermita de Salas

Dentro del ciclo de conferencias en el Palacio Villahermosa de Huesca dedicada a la ermita de Salas, este jueves a las 19,30 horas le toca el turno al conjunto mural gótico del mausoleo de San Galindo, toda una joya. Guillermo Torres Llopis, de la Escuela Superior de Conservación y Restauración de Bienes Culturales de Aragón, impartirá la charla que, con las anteriores, pretende dar a conocer y poner en valor esta ermita oscense.

Al igual que la anterior charla impartida por el historiador Carlos Gárces, de nuevo la contienda civil marca el ritmo de la historia con lo que se conoció como el ‘Frente de Salas’. En ese momento el campanario fue empleado como observatorio, el atrio fue fortificado, y en las dos sacristías se practicaron troneras para facilitar el fuego de fusilería. También se dispuso, en la sacristía del Evangelio, un puesto de ametralladora con doble apertura, para el artillero y para el director de tiro.

El estudio de las pinturas y del entorno pétreo, y los trabajos de conservación que sobre el conjunto llevan a cabo profesores y estudiantes de la Escuela Superior de Conservación y Restauración de Bienes  Culturales de Aragón en colaboración con la Cofradía de Salas, el Obispado de Huesca y el Servicio de Patrimonio de la DGA, han permitido conocer esta joya escondida del gótico lineal, aunque aún son muchos los misterios que la envuelven: el origen de algunos de los pigmentos empleados en la decoración pictórica, el destino de los restos mortales de san Galindo, el nombre y la escuela del magnífico artífice que la ejecutó, la extensión original de las pinturas, el significado de la inscripción que aún se conserva en el lienzo exterior, mutilada por la guerra y desgastada por el tiempo, el pequeño y deteriorado pórtico que se abre hacia Oriente….

DOS IMPORTANTES DATOS

Al eliminar los soldados parte de la fábrica pétrea del lienzo interior se produjo un derrumbe limitado que reveló dos importantes datos. Primero, que el lienzo interior es un paramento pétreo dispuesto en la reforma de José Sofí en 1722, que refuerza la fábrica original, fosilizada tras él. Segundo, que allí se conservaba, intacto, el mausoleo de san Galindo, conocido hasta entonces sólo por la minuciosa descripción que hizo Juan Francisco Andrés de Uztarroz en 1646 sobre el lugar de enterramiento de S. Galindo.

Se trata de un arcosolio en arco de medio punto decorado con revestimientos murales datados en el siglo XIII, en buen estado de conservación y de una factura maravillosa. En el tímpano se representa a san Galindo, con la indumentaria episcopal, de pie, flanqueado por dos diáconos, y en el intradós a santa Lucía y a santa Catalina de Alejandría.

Estamos en presencia de una obra llena de interrogantes, uno de los más preciosos ejemplos de pintura mural gótica que conocemos, que hay que conservar y estudiar con emoción. Se trata de un elemento singular, un pequeño tesoro del patrimonio oscense que merece atención. En la actualidad, el mausoleo y su entorno constructivo son objeto de un proyecto de seguimiento y conservación preventiva por parte de la ESCRBCA en colaboración con el Servicio de Patrimonio de la DGA y el Obispado de Huesca, que esperamos sea un ejemplo en el ámbito nacional.

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