Jarro de agua fría

Nuria Garcés

Fondos Urban, Eidus, Feder, Leader, Feader… fondos europeos al fin. Son ayudas económicas, de gran importancia, que han contribuido a modernizar, relanzar, mejorar la vida de pueblos y ciudades. Los diferentes consistorios o gobiernos han debido hacer multitud de proyectos para optar a su reparto.

Un reparto no exento de exigencias. Porque llegaban los millones de pesetas o de euros procedentes de Europa, pero los ayuntamientos, por regla general, debían poner otro tanto, o un porcentaje nada despreciable, en colaboración con otras instituciones, para sacar adelante la ejecución de esas infraestructuras o planes.

Por unas vías u otras, ha llegado mucho dinero a España y también a la provincia de Huesca. Y eso que siempre nos perjudicó que Teruel tuviese menos habitantes que nosotros, sobre todo en las ayudas al mundo rural.

No siempre hemos estado muy vivos, tampoco, para optar a esos diversos fondos. Más de una convocatoria se pasó sin pena ni gloria, ni nadie que concurriese a ella.

Por lo que respecta a la ciudad de Huesca, debió esperar muchos años a recibir fondos Urban, mientras veíamos cómo Teruel cambiaba totalmente de fisonomía y mejoraba ostensiblemente. Por fin llegaron, con mucha menos dotación de la que habían tenido nuestros vecinos turolenses, pero contribuyeron a dar un importante lavado de cara a la ciudad y a llevar a cabo un buen número de actuaciones.

La solicitud de estos fondos obliga a hacer el cuento de la lechera. Imaginar en qué vamos a gastar el dinero, hacer planes y proyectos, ilusionarnos con los resultados para, al final, como ha ocurrido con los Eidus, quedarnos con las ganas y con cara de tontos. Porque ahora, ¿con qué dinero acometemos semejantes mejoras que se habían previsto en el barrio del Perpetuo Socorro, acabamos de restaurar la muralla, hacemos auditorías energéticas de los edificios municipales, o mejoramos las riberas de los ríos, entre otras cuestiones? Otro jarro de agua fría.

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