¿Pueden convivir la amenazada rana pirenaica y el barranquismo?

El proyecto de plan de conservación de la rana pirenaica planteado por el Gobierno de Aragón ha alarmado a empresas del sector por unos criterios que, aseguran, impedirán la práctica del barranquismo y de otras actividades turísticas que utilizan la naturaleza como reclamo. La Asociación de Empresarios de Turismo Deportivo de Aragón alerta del efecto negativo que ello tendría para su negocio. El PAR ha hecho un llamamiento a los ayuntamientos para que aleguen ante “el radical plan de protección de la rana” que afectaría a empresas y municipios de la Jacetania, Alto Gállego y Sobrarbe.

La presidenta de la Asociación de Empresarios de Turismo Deportivo de Aragón, Inés Dewulf, explica que de seguir adelante este decreto del Gobierno de Aragón estaría prohibido realizar ningún tipo de barranco en el Pirineo del 1 de febrero al 31 de julio, un periodo en el que realizan buena parte de su negocio (de mayo a julio). El resto del año necesitarían una autorización expresa. Están haciendo alegaciones y tratando de cuantificar que repercusión económica tiene para el entorno rural. Han pedido una reunión con el consejero de sostenibilidad.

Estas empresas no entienden un borrador tan restrictivo porque tampoco consideran que su práctica sea perjudicial. Especies como la trucha son depredadoras con estas ranas, según los datos del informe del Gobierno de Aragón, pero no se aportan datos concretos sobre el perjuicio del barranquismo. Dewulf pone como ejemplo que en el río Arazas, en Ordesa, hace años que está prohibido el barranquismo y las ranas siguen desapareciendo.

La Asociación propone otro tipo de regulación que permita la preservación y la conservación del territorio sin pasar por la prohibición.

El PAR ha puesto su foco en este asunto haciendo un llamamiento a los ayuntamientos. Apunta que el borrador del plan “puede afectar a otras actividades de todo tipo”. En concreto, se desconoce el alcance final sobre la pesca deportiva y turística aunque sí prohíbe todo tipo de repoblaciones piscícolas, incluidas las de trucha autóctona, de manera que puede ponerla en cuestión”. Así mismo, el proyecto de decreto determina que “deberán someterse al procedimiento de evaluación de zonas ambientalmente sensibles los proyectos, públicos o privados, consistentes en la realización de obras, instalaciones o cualquier otra actividad’, “por lo que -según el PAR- habrá iniciativas que cuenten con restricciones añadidas”. Junto a ello, las medidas fijan que ‘todos aquellos proyectos que impliquen nuevas detracciones de caudales o canalizaciones de sus hábitats serán informadas negativamente por el órgano competente’.

La zona determinada por este plan de protección incluye numerosos barrancos de los municipios de Ansó, Fago, Valle de Hecho y Villanúa, en la comarca de la Jacetania; de Biescas, Hoz de Jaca, Panticosa, Sabiñánigo, Sallent de Gállego, Yebra de Basa y Yésero, en Alto Gállego; y de Broto, Fanlo, Fiscal, Laspuña, Puértolas, Tella-Sin y Torla-Ordesa, en Sobrarbe. El PAR explica que “en muchos o en casi todos de esos municipios, la oferta de ocio activo y deporte de aventura sitúa itinerarios de barranquismo con alto interés turístico, recorridos durante cada temporada por grupos de visitantes, como son las Gloces, Os Lucas, entorno de Zuriza, Gorgol, Furco… que estarán prohibidos si no se remedia antes”.

ESPECIE AMENAZADA

La rana pirenaica (rana pyrenaica) está dentro del catálogo de especies amenazadas de Aragón. De ella explica que es una especie escasa que habita en ambientes por lo que se incluye en la categoría de “Sensible a la Alteración de su Hábitat”. En los últimos años se ha constatado una drástica disminución de su población, que en el 40% de las localidades estudiadas presenta una baja densidad o incluso ha desaparecido.

Se encuentra exclusivamente en los Pirineos, habitando en los arroyos de aguas claras de la mitad occidental del Pirineo aragonés y de los valles orientales de Navarra. La longitud entre el hocico y la cloaca es de 35 a 55 mm.

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