Entregan el premio Francisco Giner de los Ríos al 'Proyecto Guillén' desarrollado en el Minte de Monzón

En la sede de la Fundación BBVA en el Palacio de Marqués de Salamanca en Madrid, se entregan este jueves los XXXI Premios Francisco Giner de los Ríos, concedidos por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. En la categoría de mejora en la calidad educativa el profesor montisonense Javier Mur ha sido uno de los ganadores, gracias al “Proyecto Guillén”, que fue desarrollado durante el curso 2014/2015 en el Colegio Minte de Monzón. El premio está dotado con 15.000 euros y corresponde a Educación Primaria.

Este proyecto surge cuando se entera de que Guillén, uno de los alumnos, no se puede reincorporar al centro al inicio de curso porque debe recibir un tratamiento de quimioterapia en el hospital, desconociendo cuando podría volver al colegio. Es entonces cuando, con el consentimiento de los padres y el apoyo del centro, decide poner en marcha este programa, en el que son los propios compañeros los que hacen de profesores.

Para Javier, tutor de esa clase, este reconocimiento puede servir para dar a conocer este tipo de situaciones, ya que hay numerosos niños que deben ausentarse de clase durante un tiempo prolongado por enfermedad u otros motivos. En su opinión, proyectos como éste “pueden ayudar a minimizar el impacto de esta situación, tanto a nivel emocional como formativo, a la vez que se contribuye a la mejora de la educación del grupo”.

Sin embargo, según el profesor montisonense, “el premio más importante fue cuando Guillén volvió a clase en el mes de abril, así como la satisfacción de que el alumnado entendiera que era capaz de ayudar a un compañero, de gestionar su aprendizaje y desarrollar su creatividad, entre otras facultades”. En ese sentido, Mur indicaba que los verdaderos artífices del éxito de este proyecto fueron los propios alumnos, que son los que siempre intentaron ir más allá y se volcaron con la causa.

Proyecto Guillén:

El objetivo del mismo era mantener el contacto emocional entre el alumno y sus compañeros utilizando como hilo conductor un blog con los contenidos que se impartían en clase. Estos contenidos se grababan en vídeo y los compañeros preparaban actividades que luego corregían.

Se formaron equipos de cuatro alumnos, buscando la heterogeneidad dentro de cada equipo para fomentar la máxima interacción. Se asignó una dedicación semanal de dos horas, y se estableció un calendario de trabajo, en el que cada dos semanas tenían un contenido nuevo que trabajar en un área diferente cada vez.

La única indicación que tenía el alumnado era que cada dos semanas se recogía el material elaborado y se tenía que pasar a una nueva materia. El alumnado tenía libertad total para elegir el formato que prefiriesen y preparar lo que considerasen oportuno dentro de los contenidos que se habían trabajado en la materia a lo largo de esas dos semanas.

En el tercer trimestre del curso pasado, Guillén volvió al aula con sus compañeros. Durante los siete meses en los que no estuvo en el centro se elaboraron numerosos materiales, que finalmente ascendieron a 17 vídeos y más de 50 documentos en papel. El propio Guillén contribuyó con vídeos grabados desde su casa.

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