Regresa de Nepal el grupo de acompañamiento de la expedición del 60 aniversario del club Mayencos de Jaca

Ha regresado a Jaca el grupo de acompañamiento de la expedición del 60 aniversario del club Mayencos de Jaca, que hacía por tierras nepalíes para intentar la cima del prestigioso y codiciado Ama Dablam de 6.812 metros, El objetivo central era que tres de sus miembros iban a intentar la cumbre en primer lugar por la vía normal y después (una vez bien aclimatados) por la vía denominada “Americana”, supuestamente sólo realizada una vez.

Otros trece miembros del club se unieron a esta experiencia en la modalidad de trekking, incluyendo en su viaje la visita al Campo Base del Ama Dablam, donde dejarían a sus compañeros y se encontrarían con los que ya estaban allí. También alcanzarían la cima del Kalapattar, de 5545 m de altitud, y visitarían la meca del Himalayismo, el Campo Base del Everest. Miles de personas realizan lo que casi es una peregrinación a este lugar, muchos de ellos de avanzadísima edad, y algunos casi sin ninguna preparación montañera en apariencia, lo que provoca numerosas evacuaciones en helicóptero por mal de altura o agotamiento.

En las últimas horas, los miembros del grupo de acompañamiento regresaron a España, tras 18 días en tierras himaláyicas, donde además de lograr muchos de ellos los objetivos previstos, han podido disfrutar de las mejores vistas de las montañas más altas del planeta, y sobre todo de la amabilidad y cordialidad de sus gentes.

Al final del trekking también han podido convivir con la fiesta del nuevo año nepalí (2073 de su era hinduista), lo cual ha sido un añadido inesperado, pero muy grato a la vez.

El recorrido ha sido muy duro por la intensidad del frío que acompañaba a los viajeros casi todos los días, especialmente a partir de la tarde y sobre todo, desde más allá de los 3500 metros de altitud. Algunos han tenido que sufrir las consecuencias del mal de altura, llevando con más o menos resignación sus efectos, pero al final todos han pasado con éxito esta dura prueba que les han puesto las montañas que han visitado, y que han dejado una fuerte huella en sus cuerpos y en sus corazones.

También se ha aprovechado, como suele suceder en estos viajes, para hacer amigos inolvidables y tener encuentros con grandes del Himalayismo, como ha sido el caso de coincidir con Carlos Pauner, quien se encontraba en Kathmandú de camino a Oceanía, donde espera continuar con su proyecto de escalar las cimas más altas de todos los continentes. Una de las ventajas de viajar por estas latitudes donde uno se hermana fácilmente con el resto del mundo, pero especialmente con sus compatriotas.

Casi al final del trekking tuvieron la alegría de saber que las dos personas que ya llevaban tiempo en el Campo Base del Ama Dablam (David Orna y su compañera Pilar Agudo) habían hecho cima, con unas condiciones también muy duras de frío y viento, pero a la postre alcanzando el objetivo.

Una vez llegados a Kathmandú, se reunían con David y los niños de los que se está haciendo cargo a través del proyecto “Sonrisas y montañas”. La alegría que supuso el encuentro con estos chavales, la mayoría huérfanos o abandonados, compensó sobradamente todas las pesadumbres pasadas los días anteriores. Convivieron casi dos jornadas con ellos, entre juegos, risas e incluso cantos y bailes (recordamos que esos días en Nepal era fiesta). Hay que destacar la labor que está realizando este proyecto, que con muy pocos medios está sacando a estas gentes que tanto dolor sufrieron hace año y medio debido al terremoto.

La experiencia para los montañeros de Mayencos, ha sido grande y hermosa, este viaje no sólo permite recorrer una pequeña parte (la más alta) del Himalaya, sino que a todas horas se convive con las gentes que pueblan sus montañas y que son un río continuo de ir y venir, muchas veces con sus espaldas destrozadas, pues todo, o casi todo, se transporta como hace cientos de años.

También han convivido en todo momento con la riqueza que supone la historia del Himalayismo (visitas a los monumentos de Hillary y su compañero Tenshing Norgay Sherpa, “el Tigre de las Nieves”, quienes alcanzaron por primera vez el Everest hace ya más de 60 años) y por último, la convivencia con toda la cultura budista. El recorrido está plagado de monasterios, stupas, chortens, banderas de oración, etc., que nos recuerdan constantemente el espíritu de la mayoría de los habitantes de estos valles y montañas. Esto hace que el viaje sea rico, no sólo en lo que supone la recompensa física, sino también, en cierta media, en lo que atañe al corazón y al espíritu.

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