Año de recuperación económica mejor de lo esperado, pero con dudas respecto a la evolución de 2017

Se modera el optimismo. Ése es el titular que se desprende tras la presentación del Índice de Confianza Empresarial de la provincia de Huesca, elaborado por CEOS-CEPYME Huesca. En él se contempla el futuro con una mayor dosis de incertidumbre. El presidente de los empresarios indicaba que no hay ya un escenario de crisis, pero sí de crecimiento más lento, lo que tampoco es positivo, puesto que se necesita recuperar lo antes posible terreno perdido en los últimos años, y nos encontramos con que la situación no está clara en lo económico para 2017 y 2018. En opinión de Carlos Bistuer, la provincia de Huesca, en lo económico, está bastante equilibrada en cuanto a territorios, sectores, actividad y renta per cápita.

Los empresarios no entran en una visión pesimista, pero ya no se atisban esas mejoras tan sustanciales de los últimos tiempos. Se siguen mejorando los índices y se está cerca de lo que es un estado normal, de estabilidad, lo cual no es sinónimo de que vayan bien las cosas.

La media ponderada, entre ventas nacionales e internacionales, número de trabajadores, inversión en nuevas tecnologías o inversión en instalaciones o maquinaria, se situó en un 1,3% en el primer semestre de este año, pero las expectativas se situaban en un -13,48%. El Índice de Confianza Empresarial de los primeros seis meses es del -6,1%. La recuperación ha ido llegando a la provincia de Huesca, si se compara con el primer semestre de 2012, cuando el ICE fue del -43,8%.

La previsión para 2017 es de crecimiento, pero no de forma sostenida, sino que va a mostrar inestabilidad a lo largo de los meses, lo que puede hacerlo complicado. Desde CEOS se considera que habrá que mirar la evolución mes a mes, trimestre a trimestre. El crecimiento previsto es del 2,5%, pero no será lo mismo que se produzca de forma sostenida, a que se empiece con un 3,5% y se acabe con un 0,5%. Preocupan los altibajos que pueda haber.

Las ventas nacionales tienen una importante estabilidad, pero se piensa que pueden disminuir un poco, lo que significa una adecuación de mercados. Las ventas internacionales tienen un dato bueno, por lo que se asienta la capacidad exportadora. En cuanto a precios y costos, se estima que ambos van a subir, hay tensión inflacionista, aunque no se piensa en repercutirlo en los precios de venta. Eso se llama competitividad. Las inversiones todavía se mantienen. En torno a un 20% de empresas invierten en nuevas tecnologías. En cuanto a la financiación, ya no estamos en un entorno estable de tipos de interés, y hay buenas perspectivas en cuanto a la inversión en publicidad.

Por lo que se refiere al número de trabajadores, un 8,9% de empresarios piensan que van a disminuir, y un 82% creen que van a mantenerse. Eso es un mercado laboral estable, pero contrariamente a lo que podría parecer, no es un buen dato.

La gran mayoría de los sectores empresariales de la provincia de Huesca han presentado un comportamiento bastante bueno en este 2016, con la excepción de la construcción, a la que le está costando mucho recuperarse en la provincia. Hostelería y turismo han tenido un buen ejercicio, al igual que comercio, que funciona bien en bienes de consumo y bienes duraderos. También ha sido un buen año para el transporte, y para el sector agroganadero. El sector del metal está funcionando de una forma bastante positiva en general.

El Informe sobre el Índice de Confianza Empresarial de la provincia de Huesca. se elabora con la colaboración de la Caixa y viene a pulsar el estado de ánimo y de opinión del conjunto del empresariado. Se hace con una amplia base de entrevistas, más de 400, lo que para el parque empresarial altoaragonés supone un índice de fiabilidad bastante alto.

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