Dimite el equipo directivo del Instituto Ramón y Cajal de Huesca

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El equipo directivo del IES Ramón y Cajal ha presentado su dimisión. Los hechos acaecidos en el irregular inicio del curso, que acarrearon la apertura de un expediente informativo por la Dirección Provincial de Educación, ha llevado a los responsables del centro a presentar su renuncia y poner en marcha el procedimiento para, democráticamente, poder elegir un nuevo equipo directivo para el próximo curso. Desde Educación se respeta esta decisión.

El director del Ramón y Cajal, Lorenzo Mur, junto con el secretario y los cuatro jefes de estudio, no abandonan sus cometidos ya, y continuarán en su puesto hasta el 30 de junio. En ese momento se abrirá el proceso de elección.

Tanto los profesores como las familias del Consejo Escolar han elaborado dos escritos de valoración. En ambos casos consideran que con su dimisión, el equipo directivo asume su cuota de responsabilidad en los problemas que se produjeron los primeros días del actual curso escolar, cuando durante la primera semana no se dieron clases en algunos cursos y se invitó a los alumnos a que se quedaran en sus casas. Pero también culpan a la Administración y a la Dirección Provincial de Educación de la situación caótica que se vivió. Recuerdan que el Ramón y Cajal no fue el único centro con problemas, que la misma situación de falta de profesores, horarios y retraso en el inicio de las clases se produjo también en otros institutos de la ciudad, por lo que no entienden que solamente se evidenciara esta situación.

La dirección provincial de Educación ha declinado hacer declaraciones. Respetan la decisión del equipo directivo y recuerdan que este equipo causará baja el 30 de junio, facilitando un proceso normalizado para la elección de un nuevo equipo que elegirá el propio centro.

El claustro de profesores considera que este año, en particular, y dentro de la actual política de recortes, el centro ha sido especialmente maltratado por la administración educativa, por lo que la calidad educativa del centro se ha visto muy mermada. Tienen la impresión de que la responsabilidad de ello debiera provenir de los distintos niveles de la administración educativa (Inspección Educativa, Dirección Provincial, Dirección General de Personal) en proporciones que no se atreven a determinar.

Tras la renuncia del equipo directivo, también exigen que las administraciones educativas que, de forma clara y manifiesta, dicen, han sido responsables de lo sucedido asuman las suyas. Y, si es necesario, que se depuren responsabilidades.

Por su parte, los representantes de las familias en el Consejo Escolar asumen que tanto la dirección del instituto como dirección provincial tienen su parte de responsabilidad, sin atreverse a juzgar qué porcentaje corresponde a cada cual. Sí que creen que fue un comienzo de curso irregular y lamentan los comentarios negativos hacia el instituto.

Critican la forma en la que se actuó desde la dirección del centro, pero les parece que con mejor disposición por parte de la Administración y voluntad política se hubiera podido evitar alguna de las situaciones que se produjeron en el comienzo de curso. Añaden que aún hoy en día, se podrían mejorar algunos aspectos todavía no resueltos. Y lamentan que de todo eso se enterasen por los medios de comunicación.

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