Manifiesto del Día Internacional Contra el SIDA

Cruz Blanca

Hoy conmemoramos el Día Mundial del Sida: expresamos nuestra solidaridad con los 78 millones de personas que han contraído la infección por el VIH y recordamos a los 35 millones que han muerto a causa de enfermedades relacionadas con el sida desde que aparecieron los primeros casos.

El mundo se ha comprometido a acabar con la epidemia de sida para el año 2030 como parte de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Y podemos ver que los diferentes países se están sumando a los objetivos de acción acelerada: más de 18 de millones de personas están siguiendo un tratamiento contra el VIH, y muchas naciones están en vías de eliminar casi por completo la transmisión maternoinfantil del VIH. Estamos ganando la batalla contra la epidemia de sida, pero no vemos esos avances en todas partes. El número de nuevas infecciones por el VIH no se está reduciendo entre la población adulta, y las mujeres jóvenes corren un riesgo mayor de contraer la infección por el VIH.

Sabemos que para las niñas del África subsahariana, la transición a la edad adulta es un periodo especialmente peligroso. Las mujeres jóvenes se enfrentan a una amenaza triple: un alto riesgo de infección por el VIH, bajos índices de pruebas del VIH y un escaso cumplimiento del tratamiento contra el VIH.

Sacar al sida del aislamiento sigue siendo indispensable si el mundo quiere alcanzar el objetivo de reducir las muertes por SIDA establecido para el año 2020. Con el acceso al tratamiento, las personas que viven con el VIH viven más. Invertir en tratamientos está dando frutos.

Independientemente de nuestra situación particular, todos necesitamos acceder a los medios para protegernos del VIH y a medicamentos antirretrovíricos en caso de que los necesitemos. Un enfoque durante todo el ciclo vital ante el VIH que ofrezca soluciones para todos, en todas las fases de la vida, puede servir para dar respuesta a las complejidades del VIH.

Los riesgos y desafíos relacionados con el VIH cambian durante el curso de la vida de las personas, lo que subraya la necesidad de adaptar la prevención del VIH y las estrategias de tratamiento desde el nacimiento hasta la tercera edad. Los logros que hemos conseguido hasta ahora nos dan esperanza para el futuro, pero no debemos conformarnos. No hemos acabado con el sida aún, pero podemos hacerlo. Este es el momento de seguir adelante juntos para garantizar que todos los niños nazcan libres del VIH, que los jóvenes y adultos crezcan libres de la enfermedad y que toda la población pueda acceder al tratamiento con este fin.

El trabajo con la población más vulnerable ante el VIH ha sido desde el principio una prioridad para Cruz Blanca. El fin es obtener nuevos modelos de intervención a partir de la experiencia en la reducción de la vulnerabilidad de las personas enfermas o especialmente vulnerables a la infección.

Con todo, Cruz Blanca sigue apostando por un modelo de intervención que fomente desde las distintas líneas de trabajo (prevención, sensibilización o asistencia) los procesos de acogida, acompañamiento y mediación. Creemos que este modelo centrado en la persona reduce la vulnerabilidad de las personas con VIH/SIDA o de las que son especialmente vulnerables a la infección. Nuestro objetivo seguirá siendo poner todos los medios a nuestro alcance para seguir acompañándolas.

Levantemos las manos por la #prevenciónVIH

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