El Gobierno de Aragón quiere abrir las puertas de su sede a actividades y colectivos

Un total de 2.620 personas tenían la oportunidad de conocer la sede del Gobierno de Aragón durante la jornada de puertas abiertas que, por segundo año consecutivo, se celebraba con motivo del 38ª aniversario de la promulgación de la Constitución española. Una fecha, por otra parte, que casi coincide con el 35 aniversario del Estatuto de Autonomía de Aragón y el Décimo de su última reforma, que se conmemorarán durante 2017.

El consejero de Sanidad, Sebastián Celaya, que era el encargado de dar la bienvenida a los primeros visitantes, destacaba el hecho de que esta jornada constituía un acto de transparencia de cara a los aragoneses y un deseo de que los ciudadanos se sientan más cerca de su Gobierno. Quería recordar que la jornada de puertas abiertas organizada para este 6 de diciembre coincidía, además, con la cesión de diversos espacios del Edificio a múltiples colectivos para la celebración de actos. El objetivo es también tratar de recuperar el Pignatelli como un espacio didáctico que los escolares podrán visitar para desarrollar los contenidos curriculares relacionados con el conocimiento de las instituciones.

Los ciudadanos accedían a la Sala de la Corona, la Sala de los escudos de los municipios aragoneses, las instalaciones del 112 la Sala de retratos de los presidentes de la Comunidad Autónoma, la Sala de columnas (destinada a recepciones oficiales), los despachos de trabajo y de respeto del Presidente la Sala del Consejo de Gobierno y las piedras armerías de la puerta de la Diputación del Reino. Durante el recorrido, los visitantes conocían, en definitiva, el lugar de trabajo para unas 1.200 personas que cada día desarrollan su labor profesional en este espacio y al que diariamente acuden también más de 700 personas para realizar gestiones de carácter administrativo.

En visitas guiadas de tres cuartos de hora de duración y grupos de unas sesenta personas, los aragoneses tenían la oportunidad de conocer la historia de un edificio que recoge en su arquitectura la evolución de las ideas de los últimos trescientos años: desde las políticas “represivas” de limpieza de los que “ensuciaban” las calles, pasando por la cárcel auxiliar del Palacio de la Aljafería durante el periodo de la Inquisición u hospital. Más tarde, de la mano de Ramón Pignatelli, llegaría la Real Sociedad Económica Aragonesa de Amigos del País, que empezó a cambiar los modos de acción social. Después vendrían los tiempos de formación para chicos internos o albergaría un instituto antes de convertirse en la sede del Gobierno. El Edificio Pignatelli se caracteriza por tratarse de una construcción, iniciada en 1777, que se caracteriza por la constante repetición del número 7.

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