CEOE Aragón prevé cerrar 2016 creciendo un 3,1% y con un 2,4% para 2017

La Confederación de Empresarios de Aragón ha presentado su Avance Económico de 2016, en el que se recoge que la economía de Aragón se ha comportado positivamente en 2016, continuando la recuperación iniciada a finales de 2013, aunque moderando su avance respecto al año pasado. Crecimiento, pero con menor ritmo es también la tónica que marcan las previsiones y la percepción empresarial para el final de este año y el próximo ejercicio, de forma que es previsible que 2016 se cierre alcanzando un 3,1% de incremento del Producto Interior Bruto y que este se sitúe en el 2,4% en 2017, a la espera de las políticas que se desarrollen y el entorno en el que el tejido productivo desarrolle su actividad. El avance también resalta el efecto negativo sobre la economía y el empleo de medidas que cargan a las empresas con mayores impuestos y cotizaciones.

Pese a la ralentización del crecimiento, debe destacarse que del 3,1% y 3,2% previsto para Aragón y España está muy por encima de la media de la Unión Europea (1,9%) y de los incrementos de países vecinos como Reino Unido (2,3%), Alemania (1,7%) o Francia (1,1%) en el tercer trimestre.

La demanda interna es la que ha continuado tirando principalmente de la economía aragonesa y española. No obstante, el ritmo de crecimiento tanto del consumo privado como de la inversión ha perdido dinamismo frente a 2015. También las exportaciones han aumentado menos, en consonancia con la desaceleración de comercio internacional. Sin embargo, han seguido alcanzado sucesivos récords en la Comunidad Autónoma y haciendo posible mantener el superávit comercial, aunque más reducido.

Respecto a los sectores, todos ellos han moderado su crecimiento, salvo los servicios, que continuaban alcanzando incrementos superiores al 3%. El menor tirón de la industria, pilar de la recuperación en los dos años anteriores, merece una reflexión sobre las necesidades de un sector que es básico para Aragón tanto por su importancia y aportación directa al PIB autonómico como por su efecto tractor sobre el conjunto de la actividad empresarial, la exportación, el empleo y los salarios.

Precisamente la creación de empleo ha visto también cómo se reducía su velocidad de acuerdo con la moderación del crecimiento económico y del número de empresas. Pese a ello, Aragón cerró el tercer trimestre del 2016 (último con datos disponibles) con 3.600 personas más trabajando que en igual fecha del año anterior y 3.500 más en su población activa. El 82% del total de empleos de la Comunidad Autónoma se deben al sector privado, es decir, a las empresas y autónomos.

La contratación ha registrado hasta noviembre un incremento del el 11,5% respecto al mismo periodo de 2015, con un aumento acumulado del 13,8% de la contratación indefinida y del 11,3% de la temporal. El 75,5% de los asalariados en Aragón tienen un contrato de duración indefinida.

Respecto a la percepción empresarial de la evolución económica, testada permanentemente por CEOE Aragón a través de sus órganos de gobierno y su Comisión de Coyuntura Económica, ha ido siendo menos optimista con el avance del año. Como temas transversales que preocupan a todos los sectores destacan la inquietud por el negativo efecto del aumento de la presión fiscal y de las cotizaciones sociales, que busca más ingresos públicos a corto plazo cargando a las empresas con mayores impuestos y costes, obviando su efecto contraproducente sobre la competitividad y rentabilidad empresarial y, por tanto, sobre la capacidad de generar empleo, mejorar salarios y ganar dinamismo empresarial. Por contra, los empresarios consideran que el imprescindible control del déficit debería buscarse afrontando la pendiente reforma de las administraciones públicas, con mayor eficacia en la lucha contra el fraude y la economía sumergida, así como ayudando a ampliar el número de cotizantes y sus bases imponibles mediante el apoyo a la actividad económica.

Otros temas de común preocupación en el tejido productivo son el Brexit y sus posibles efectos en las empresas de nuestra Comunidad al ser Reino Unido el cuarto destino de nuestras exportaciones; la falta de inversión pública productiva, especialmente en el ámbito de las infraestructuras tanto transfronterizas como de vertebración autonómica y nacional por Aragón, y la paralización de políticas de fomento de la inversión privada por parte de la Administración.

Las empresas también se sienten concernidas por el repunte del absentismo laboral; las amenazas a la moderación salarial; las cargas, duplicidades y diferencias de criterios administrativos sobre las empresas, y la falta de agilidad en la gestión de fondos por parte de las administraciones, a la que, en el caso de Aragón, se suma una deficiente dotación económica debida a un sistema de financiación autonómica casi exclusivamente vinculado al volumen de población, sin tener en cuenta criterios de envejecimiento y dispersión territorial que son uno de los grandes problemas de Aragón y especialmente de algunas de sus comarcas.

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