ASAJA denuncia que el mundo del campo cierra un mal año, con precios muy bajos y producción muy cara

ASAJA Huesca ha realizado un balance de este 2016 negativo, con altos costes de producción y bajos precios de producto. Hablan de pesimismo en un sector, que necesita decisiones a largo plazo, y no trabas burocráticas. Sienten, además, que sufren abandono en cuanto a posición política y a apoyo administrativo.

Vistas todas las cifras, el rendimiento empresarial agrario de este año es negativo, lo que hace que sean muy pesimistas en el presente, y el futuro se vislumbre con una incertidumbre total.

Entienden que tienen un denominador común para todos los aspectos, que son los altos costes de producción y los bajos precios que reciben por ello. Están pidiendo constantemente planteamientos a largo plazo, que no aparecen por ningún lado, ni en producción agraria, ni en política agraria, ni en administración política. Esta organización empresarial agraria cree que se va a “salto de mata”, por lo que el empresario agrario tiene miedo a la inversión que necesita el campo y la ganadería.

Vivimos en un mercado globalizado, y desde ASAJA se piden las mismas herramientas que sus competidores mundiales, porque entienden que si no las tienen, y además se ven lastrados por los altos costes de producción, impuestos, trabas administrativas, control administrativo y burocracia, no pueden ser un sector competitivo. Insisten en que son un sector estratégico y como tal se les tiene que tratar.

Con respecto a la Política Agraria Común, desde ASAJA también hacen un balance extremadamente negativo, con una situación desconocida hasta ahora. Recuerdan que el primer pilar, lo que es ejecución, ha sido muy malo. Pero en la parte que compete al Gobierno de Aragón, el programa de Desarrollo Rural, la situación que se vive es muy grave. De 5.000 millones de presupuesto del GA, estaban comprometidos para el sector agrario 50, y se han ejecutado tan sólo 25 millones.

Los responsables empresariales consideran que hay una confrontación entre el medio rural y el medio urbano.

Creen que este problema es tan grave, que el próximo año no se puede repetir esta situación. Recuerdan que este año, los agricultores han extendido y ejecutado los compromisos y el gasto, con arreglo a esos 50 millones presupuestados, y ahora el Gobierno de Aragón les paga la mitad.

Y por lo que se refiere a los distintos sectores, el año ha sido muy variado. En general, ASAJA le da un suspenso al balance agrario, principalmente porque con los precios que se pagan, no se cubren los costes de producción.

En cultivos extensivos, se han mantenido las superficies sembradas de trigo en secano, y ha habido repunte en el caso de las cebadas. En el caso de las cebadas, se mantiene la apuesta por una mezcla entre un cultivo único y dobles cosechas. Se apuesta principalmente por las siembras de maíz, aunque el precio de producción es muy caro.

Los rendimientos de los cereales de invierno han sido buenos, aunque tuvieron problemas fúngicos y de malas hierbas. Los cultivos de verano han tenido rendimientos inferiores a la campaña pasada. Y los precios han mantenido un nivel bajo durante toda la campaña. Ha habido ligero descenso en la superficie sembrada de arroz, que sigue presentando problemas de bajos precios. La alfalfa ha sido el sector peor tratado en la PAC. Hay un ligero aumento de superficie respecto a la campaña anterior, no justificado por la rentabilidad del cultivo. Su salida fundamental siguen siendo los mercados exteriores.

La campaña de fruta se puede definir como “agridulce”. Se ha recolectado un 15% menos que el año pasado, debido a las heladas de febrero y falta de cuajado de la fruta. La producción de cereza aumentó un 15%. El sector sigue sufriendo los efectos del veto ruso.

Con respecto a los frutos secos, la almendra ha sufrido una campaña irregular, dependiendo de variedades, con precios inferiores a los de la campaña pasada. La superficie de viñedo se mantiene en las 5.500 hectáreas. La vendimia de este año ha sido atípica, debido al excesivo calor, con un menor rendimiento que un año medio. En el olivo, las lluvias de septiembre y octubre salvaron una campaña que se presentaba desastrosa. Se estima una reducción de un 30% respecto a un año normal. El precio, en este caso, es ligeramente superior.

Y en lo que hace referencia a la ganadería extensiva, el ovino sigue en retroceso. El comportamiento de los precios ha sido muy irregular, con una tendencia a la baja. Preocupa mucho el exceso de normas y de trabas burocráticas. Hay un problema en el envejecimiento del sector ganadero. El sector del vacuno ha tenido un año complicado, principalmente por la reducción de ayudas. En ganadería intensiva, el cerdo, gracias al mercado exterior está en expansión, y los pollos aumentan en plazas.

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