El atropello mortal del guardia civil José Antonio Pérez, el suceso que conmocionó a Barbastro en 2016

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El pasado mes de marzo, un menor de edad provocó la muerte del agente de guardia civil José Antonio Pérez en la ciudad del Vero. La consternación de los vecinos se hizo especialmente palpable en el momento del funeral, un domingo de luto, con la presencia del entonces ministro del Interior en funciones Jorge Fernández Díaz que imponía de forma póstuma a José Antonio Pérez la Cruz de la Orden del Mérito de la Guardia Civil con distintivo rojo.

El juicio contra el joven acusado se celebró el pasado mes de noviembre. Tras la conclusión de los nueve meses en régimen cerrado y hasta que la sentencia sea firme a petición del Ministerio Fiscal, la magistrada acordaba la libertad vigilada para el joven, como se encuentra actualmente desde el día 4 de diciembre.

La magistrada del Juzgado de menores de Huesca imponía al menor, recordamos, una medida de seis años de internamiento en régimen cerrado y libertad vigilada con asistencia educativa durante cinco años más. Además, la privación del derecho a obtener permisos de conducción durante dos años.

La acusación particular ha recurrido la sentencia y el auto de libertad vigilada para el joven que se atribuyó a sí mismo la conducción de ese vehículo. El letrado de la familia Mariano Tafalla califica como insuficiente una medida de seis años de internamiento y considera que los otros tres acompañantes en el vehículo también tienen responsabilidad en los hechos delictivos, pero la sentencia no establecía ninguna medida al respecto.

La letrado de la defensa del joven acusado, Cristina Dolcet, incidía en el juicio en que la edad del menor y su propia limitación cognitiva no le hacía consciente del riesgo que estaba asumiendo al emprender la huida arrastrando al agente fallecido. Por ello, pedía su absolución.

Los hechos imputados al joven ocurrieron la noche del 4 de marzo de este año en un control de alcoholemia ubicado en una rotonda de acceso a la localidad de Barbastro.

Según la fiscalía, el joven, que tenía 17 años en ese momento, se negó a hacer caso a la orden de detener su vehículo y emprendió una huida en la que estuvo a punto de arrollar al compañero del agente atropellado.

Al parecer, el agente fallecido introdujo su brazo derecho por la ventanilla del coche para instar al menor a que se detuviera, pero éste aceleró el vehículo al máximo y arrastró al agente a lo largo de más de medio kilómetro antes de chocar contra una bionda y después contra un turismo en el que viajaban tres personas.

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