Una parte de profesores del Instituto Ramón y Cajal quieren que se revise su participación en el Tota Pulchra

Casi un tercio del claustro de profesores del Instituto Ramón y Cajal de Huesca han firmado un escrito, que se presentó en la sala de profesores, en el que se plantea solicitar la desvinculación del centro de la celebración del Tota Pulchra. Se trata de una cifra significativa, por lo que todo hace indicar que es un asunto que deberá abordarse para decidir qué se hace en el futuro. Hace dos años fue declarado BIC Inmaterial, por parte del Gobierno de Aragón, una declaración que con la ausencia del ayuntamiento de Huesca, como ocurrió este año, y del Instituto Ramón y Cajal, quedaría cuestionada.

Sin embargo, una serie de profesores del Instituto no ve bien que hoy en día, dada la laicidad del centro, se participe en un acto religioso en la Catedral de Huesca. Quieren que el claustro se manifieste al respecto de la participación. Se intentará llegar a un consenso y si no, habrá que decidir democráticamente.

Este año, por vez primera, el ayuntamiento ya no acudió de forma institucional a este acto. Si también deja de participar el claustro de profesores, con los atributos propios de la universidad, muceta y toga, y tampoco se realiza la procesión, la declaración de Bien de Interés Cultural Inmaterial, que ostenta el Tota Pulchra, quedará desvirtuada, después de que las tres instituciones trabajasen conjuntamente para lograr este título.

Hay que recordar que, con el Tota Pulchra, un oficio religioso musical que se celebra cada 7 de diciembre, se recuerda el voto a la Inmaculada Concepción realizado, en el siglo XV, por el Cabildo catedralicio, la Corporación Municipal y la Universidad Sertoriana, a quien sustituyó el claustro de profesores del Instituto de Enseñanza Secundaria Ramón y Cajal de Huesca, heredero de esa Universidad desde su desaparición en 1845.

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