Huir del victimismo para combatir la despoblación y buscar opciones más creativas

Son algunas recomendaciones básicas que hacen los expertos en este fenómeno social, que obedece a muy diversos factores. Además, no es ni mucho menos un tema que sólo se esté dando en el sur de Europa o en zonas deprimidas y rurales de interior, sino que es muy común a escala mundial en países como Japón, Estados Unidos o Escocia, por nombrar algunos. Los datos sobre la pérdida paulatina de población en el Alto Aragón no son nada halagüeños. Sin embargo, el investigador del Ceddar (Centro de Estudios sobre la Despoblación y el Desarrollo de Áreas Rurales), Luis Antonio Sáez, apunta que “no hay que obsesionarse con las cifras”.

Señala que además de comparar el número, hay que comparar el bienestar de las personas que componen ese número. En este sentido, explica que no sólo los pueblos pierden población, también lo hacen muchas ciudades, pero “hay que interpretarlo de manera conjunta porque uno necesita del otro”. Asimismo es importante aprender de experiencias de otros lugares, pero también valora Sáez las iniciativas en España como el Leader o los proyectos de Abraza la Tierra, e incluso otras de carácter más espontáneo que desarrollan en puntos como el Somontano.

Hay otro ejemplo. Un Ayuntamiento como el de Nueno (con poblaciones más próximas a Huesca y otros núcleos alejados, algo que también influye en el número de vecinos), su alcalde, Guillermo Palacín, reconoce que la despoblación es un tema que preocupa y ocupa al consistorio. Hay una apuesta clara por la juventud, con iniciativas que están funcionando muy bien como la guardería o la recién reabierta escuela después de más de 30 años.

Expertos, alcaldes y agentes que trabajan en este aspecto coinciden en señalar que los pueblos necesitan gente creativa, emprendedora y comprometida para revertir la situación que en nuestro país se gestó entre los años 1950 y 1970 y dejó huella.

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