Carlos Bistuer. Presidente de CEOS-CEPYME Huesca. Balance de 2016 y previsión para 2017

BALANCE 2016

Si al finalizar 2015, decíamos que se había avanzado a buen ritmo y en la buena dirección, de este 2016 podemos decir que ha respondido casi con exactitud a las expectativas con que lo afrontábamos.

Efectivamente, se ha demostrado la anunciada inercia económica hasta la vuelta del verano, e incluso, la desaceleración prevista para la última parte del año ha sido menor a la esperada.

En nuestra provincia, todos los sectores se han comportado positivamente. La campaña agro-ganadera, aunque con algunos problemas de costes y precios, ha obtenido saldo positivo. La hostelería, el comercio y los servicios han mostrado buenos niveles de actividad. El transporte ha incrementado, consecuentemente, su tasa de actividad y los sectores industriales han acompañado este entorno de recuperación.

Si algún sector, ha crecido menos de lo esperado ha sido la construcción y sus auxiliares. Aun habiendo mejorado, no lo hacen al ritmo deseable, y sin duda, esto repercute directamente en las cifras de paro asimiladas.

Así pues, hemos seguido en la buena dirección y a buen ritmo, quedando todavía mucho camino por recorrer hasta recuperar el empleo y la actividad empresarial perdidos en esta última gran crisis.

PREVISIÓN 2017

En cualquier caso, se equivoca gravemente quien piense que con la inercia generada se alcanzarán las metas de actividad y empleo.

Observamos con gran preocupación como las últimas medidas del gobierno cargan sobre las empresas el coste de su incapacidad para frenar el déficit público. Más impuestos se traducen en menos inversión, y consecuentemente, en menos futuro y en empleo menos estable.

Por otra parte, se empiezan a escuchar reivindicaciones sindicales que olvidan la tasa de paro que aún soportamos y el gran número de empresas que aún permanecen en pérdidas o que no han recuperado las producidas por la crisis.

Estas amenazas internas, sumadas a un escenario europeo básicamente electoral y a un entorno global con amplias zonas de inestabilidad, hacen de 2017 un año especialmente frágil.

Vamos a asistir a un importante repunte inflacionista, debido fundamentalmente a los precios de la energía. Los tipos de interés van a retomar la senda alcista, y el crecimiento vía exportaciones va a presentar mayores dificultades. El consumo interno se va a tensionar por el ajuste de rentas reales y no colaborará al crecimiento con la intensidad de ejercicios anteriores.

Todas estas circunstancias hacen imprescindible seguir la evolución del año mes a mes, trimestre a trimestre, y ajustar la toma de decisiones empresariales al comportamiento de los indicadores de referencia, con la mayor agilidad posible.

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