La fragilidad de la economía preocupa a los responsables empresariales

El cierre económico de 2016 se ha producido cumpliendo las expectativas que se habían anunciado desde CEOS-CEPYME Huesca: inercia económica hasta la vuelta del verano, e incluso menor desaceleración de la prevista para la última parte del año. En la provincia, además, todos los sectores se comportaron positivamente. Sin embargo, pese a haber ido en la buena dirección y a buen ritmo, los empresarios creen que queda todavía mucho camino por recorrer hasta recuperar el empleo y la actividad empresarial perdidos durante la crisis. El año recién comenzado presenta una serie de circunstancias que hacen contemplarlo con preocupación.

Desde CEOS creen que se equivoca quien piense que con la inercia generada se alcanzarán las metas de actividad y empleo. Los tipos de interés presentan una tendencia al alza, y el escenario no inflacionista va a cambiar, principalmente debido a los precios de los carburantes, entre otras cuestiones. Además, el crecimiento vía exportaciones presentará mayores dificultades, y el consumo interno se tensionará por el ajuste de rentas reales y no colaborará al crecimiento, con la intensidad de ejercicios anteriores. Consideran también que es todavía pronto para las reivindicaciones, razonables, que han comenzado a hacer los sindicatos. A todo esto, se une un escenario político europeo y mundial “movido”, con dudas y reajustes que todavía deben llevarse a cabo. Todo ello lleva a que no se espere un año tranquilo.

Por si esto fuera poco, los responsables económicos también muestran una gran preocupación por las últimas medidas del gobierno, que cargan sobre las empresas el coste de su incapacidad para frenar el déficit público.

Por ello, desde CEOS-CEPYME Huesca se considera que todas las amenazas internas, sumadas a un escenario europeo básicamente electoral, y a un entorno global con amplias zonas de inestabilidad, hacen de 2017 un año especialmente frágil. Todas estas circunstancias hacen imprescindible seguir la evolución del año mes a mes, trimestre a trimestre, y ajustar la toma de decisiones empresariales al comportamiento de los indicadores de referencia, con la mayor agilidad posible.

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