El Aula de Cine del Campus de Huesca cierra el ciclo dedicado al ruso Yakov Protazanov

El Aula de Cine del Campus de Huesca cierra el ciclo dedicado al realizador Yakov Protazanov, uno de los pioneros del cine en Rusia. El cuarenta y uno y El hombre del restaurante, dos películas de 1927 que, con el trasfondo la guerra civil rusa, combinan historias de amor con cuestiones sociales o políticas, se proyectan, respectivamente, el lunes 9 y el miércoles 11. Ambas sesiones tendrán lugar, a las 19 horas, en la Facultad de Empresa y Gestión Pública.

La Universidad de Zaragoza ha ofrecido, a través de ocho películas mudas, una revisión de la obra de este interesante realizador, que trabajó antes y después de la revolución bolchevique, pero que es menos conocido por el público que otros directores contemporáneos de su país como Sergei Eisenstein o VsevolodPudovkin.

Yakov Protazanov (1881-1945)dirigió a lo largo de su carrera cerca de 70 películas, de una amplia variedad de géneros la gran mayoría mudas. Quizá la más conocida es Aelita (1924), una obra de ciencia ficción, que incluye una revolución en Marte, –que no ha sido incluida en el ciclo ‘Joyas del cine mudo: Yakov Protazanov’ por haber formado parte de uno anterior del Aula de Cine universitaria–.

Ente las seleccionadas para la ocasión –cuatro obras del periodo del imperio ruso y otras cuatro de la época soviética–, ha estado La reina de picas, un melodrama, basada en el relato homónimo de Alexander Pushkin, que está considerada como uno de los mejores ejemplos del cine del zarismo. De esta primera etapa se han proyectado también Satanás triunfante (1917), La doncella Jenny (1918) y El padre Sergio (1918), cinta filmada bajo los zares, pero estrenada tras el triunfo bolchevique, con la que el propio Protazanov cerraría el cine del Imperio ruso.

Las comedias protagonizaron una parte importante de la obra de Protazanov tras la revolución. Dos de ellas El sastre de Torjok (1925) y El proceso de los tres millones (1926), se han incluido en la programación, junto a las citadas, El cuarenta y uno y El hombre del restaurante, ambas de 1927. A partir de 1934, con el musical antifascista Marionetas, este realizador se inicia en el cine sonoro, en el que firmará media docena de títulos.

Comentarios