La CHE lo niega y asegura que es “imperceptible salvo por la instrumentación instalada”

La Confederación Hidrográfica del Ebro asegura que no hay ningún motivo de alarma y que no ha habido ningún cambio de tendencia en la situación de la ladera de Yesa. Los datos de los elementos de control registrados hasta el momento confirman que no existen movimientos significativos en la presa y que en los puntos en los que hay movimiento éste es, según la clasificación internacional, “extremadamente lento” y constituye el umbral más bajo de esta clasificación.

Por todo ello la propia CHE achaca los datos de las asociaciones contrarias al recrecimiento a una “interpretación” y remite a la conclusión de sus propios expertos que atienden, explican “a criterios exclusivamente técnicos”. También argumentan que estas obras de recrecimiento “son necesarias y cumplen plenamente con las garantías de seguridad”.

Desde la CHE se explica que si hubiese algún motivo de alarma serían ellos los primeros en anunciarlo como ya ocurrió, recuerdan, en el año 2013 cuando el peligro de deslizamiento obligó al desalojo de los habitantes de dos urbanizaciones de Yesa. Hay que recordar que estas urbanizaciones fueron expropiadas por la CHE porque consideraban que no se podían habitar.

En una nota de prensa de la CHE se explica que las redes de control que se han instalado para dar a conocer el movimiento de la ladera se basan en 79 puntos de observación topográfica y 24 tubos inclinómetros y se afirma que “no se han encontrado circunstancias que hayan cambiado las condiciones de estabilidad de la ladera en su conjunto”.

Desde el Organismo se recuerda la continua información que se ofrece sobre el recrecimiento de Yesa y sobre el seguimiento de las laderas, en base a una política de transparencia. En la propia página web del organismo se publican los informes semestrales de auscultación de la ladera y se pueden consultar otros seis informes técnicos (cuatro de ellos de catedráticos de distintas universidades).

“EL RECRECIMEINTO ES NECESARIO”

Para la CHE Esta importante pieza de regulación, incluida en el Pacto del Agua de Aragón, se considera fundamental para importantes usos de la Cuenca: garantía del abastecimiento de agua de calidad a Zaragoza y su entorno y el caudal ecológico del río Aragón; la laminación de avenidas del río Aragón, ampliando el papel beneficioso que ya ejerce el embalse actual durante las avenidas en el Eje del Ebro; cobertura de las concesiones existentes aguas abajo y de los abastecimientos de la zona y por supuesto, la consolidación de la zona regable de Bardenas. Actualmente, se han colocado ya unos 2.200.000 m3 del cuerpo de la nueva presa recrecida, alcanzando una altura sobre cimientos de 72,5 m.

Junto con la obra de recrecimiento, el Mofidicado nº3 de la obra recoge la construcción de medidas correctoras: la construcción del dique de Sigüés, en la cola del río Esca y el embalse de cola del río Aragón.

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