El bar Bardají de Graus cierra sus puertas

Este martes el Bar Bardají o Subirá, de Graus, permanecerá cerrado aunque, no será, como ha sido habitual en los últimos tiempos, por descanso semanal, sino por cese de actividad después de más de medio siglo al servicio de los grausinos, los ribagorzanos y los visitantes de Graus. Lo que ni el paso del tiempo, ni la crisis se pudieron llevar por delante, ha llegado con la jubilación de quien lo ha regentado en las últimas décadas, Octavio Sin.

El pasado fin de semana, el último antes de cerrar las puertas, fue ‘tremendo’ decía Octavio porque muchos amigos y clientes habituales no quisieron dejar pasar la oportunidad de despedirse de un ‘bar de los de toda la vida’ y de los famosos calamares del Bardají cuya receta, por el momento, y siguiendo las instrucciones de la abuela, es secreta.

El origen del Bardají, recordaba Octavio, está en su familia política. Los abuelos de Conchita y Lola, su cuñada y su mujer, regentaban una cantina, y su suegra, trabajaba en un bar, en la calle Salamero, el Subirá. Cuando el duelo decidió retirarse fue ella la que decidió ponerse al frente de lo que desde la década de los 60 pasó a ser el Bardají. Octavio llegó a principios de los 80 y se hizo una reforma del local de arriba abajo.

Más de medio siglo, dan para muchas horas de trabajo, muchas anécdotas, historias y clientes porque además, durante muchos años, desde allí salió una línea de autobús La Ribera del Isábena y era en el Bardají donde ‘se vendían los billetes para el coche de línea’. Octavio recordaba también el éxito de algunas ‘maquinetas’ como el paint ball, o la gramola donde se ponía una moneda y el cliente podía elegir la canción que quisiera de una amplia lista.

Medio siglo, da para momentos buenos, regulares y malos aunque Octavio se queda con los gratificantes que han venido dados, sobre todo, por las relaciones humanas que se cultivan desde detrás de una barra.

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