Fin de semana de colecta en Jaca y Sabiñánigo para un proyecto de Manos Unidas en la India

“El mundo no necesita más comida, necesita más gente comprometida”. Un tercio de nuestros alimentos acaba en la basura. Mientras, 800 millones de personas siguen pasando hambre en el mundo. Con este argumento Manos Unidas quiere dar un fuerte impulso este fin de semana a su 58 campaña solidaria. Su delegación de Jaca y Sabiñánigo celebra en ambas cabeceras de comarca (viernes y sábado respectivamente) la cena del hambre. Las misas de las parroquias recogerán donativos que se destinarán, en esta ocasión, a un proyecto en la India para mejorar la calidad de vida de mujeres y niños.

La cena del hambre en Jaca será en la iglesia Sagrado Corazón de María. El sábado será en Sabiñánigo en el club parroquial. Cenan una tostada de pan con aceite, una manzana y agua. Aportarán un donativo que irá a parar al proyecto “Desarrollo de la mujer y mejora de educación para niños” en un barrio pobre de una de las ciudades más pobladas de la India. Se sumará el dinero recogido en las colectas de todo el fin de semana.

En la zona de actuación de su propuesta la mayoría de las mujeres son analfabetas y con este proyecto se pretende dar herramientas para su emancipación ofreciendo conocimientos para que puedan generar ingresos. A los niños se dirigirán clases de refuerzo escolar y habrá inversión en aspectos sanitarios también. Los beneficiarios se estiman en unas 200 mujeres y unos 300 niños y el presupuesto del proyecto en 57.000 euros.

El principal aporte es la colecta de este fin de semana pero trabajan con otras acciones como el Mercado solidario y reciben aportaciones privadas como las de Teatro Oroel cuando representan sus obras. También el llamado “bocata solidario” que Escuelas Pías organizará en las próximas semanas.

Por otro lado sirven de trasmisión para las subvenciones que este año han recibido de los ayuntamientos de Jaca, Sabiñánigo y Biescas y que se destinan a otros proyectos de la Organización.

Manos Unidas nació como Campaña contra el Hambre para dar respuesta a una llamada de la Comunidad Internacional a unir esfuerzos y acabar con esa lacra en el mundo. Sesenta años después asistimos a lo que San Juan Pablo II denominó "la paradoja de la abundancia": a pesar de que se produce lo suficiente para alimentar a casi el doble de la población mundial actual, sigue habiendo 800 millones de personas a las que se niega el derecho fundamental a alimentarse.   

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