Mario Casas visita la zona donde rodara´"Bajo la piel de lobo"

Mario Casas. Rodaje Palmeras en la nieve

El actor Mario Casas, protagonista de la película "Bajo la piel de lobo", que el director de cine Samu Fuentes va a rodar en el Pirineo oscense, visitó la zona del rodaje este jueves, para tomar contacto con los lugares en los que trabajará, en Muro de Bellos, a partir del próximo 20 de febrero. Después, viajaba a San Sebastián para someterse a pruebas de maquillaje. Además, después de que la lluvia y el viento de los últimos días impidieran realizar grabaciones, este jueves se podían tomar imágenes con drones que conformarán las primeras y últimas escenas de la película.

La productora, Orreaga Filmak y Nasa Producciones ya ha firmado el convenio con TuHuesca, donde se detalla cómo va a ser el trabajo. Además, y a través de la Aragón Film Comission, se conseguía un permiso para poder rodar una escena en el Parque Nacional de Ordesa.

Fuentes cercanas a la película indican que a Mario Casas le interesa el territorio, que ya conoce de cuando participó en Palmeras en la nieve, y le encantó. Además, destacan de él su absoluta normalidad, y que no ha tenido ninguna exigencia de "estrella".

Una gran parte de la película se localizará en Muro de Bellos, un pueblo deshabitado del Sobrarbe, en el que ya se están construyendo decorados. Además, habrá grabacionesen el valle de Pineta y en unas naves de Boltaña. Se calcula que el equipo que llegará a la zona estará formado por, entre 60 y 70 personas, entre actores, equipo de producción y fotografía.

“Bajo la piel de lobo” es la ópera prima del director Samu Fuentes, quien ya confirmaba, hace unos meses, que el pueblo de las montañas, donde transcurre la historia, se localizaría en los Pirineos, puesto que necesitaba nieve.

El reparto, además de Mario Casas, cuenta con nombres como Laia Costa, Clara Segura, Ramón Barea o Ramón Aguirre. “Bajo la piel de lobo” cuenta la historia de un alimañero solitario, Martinón (Mario Casas), último habitante de un remoto pueblo en las montañas. Su único contacto con otros seres humanos se produce en primavera, cuando las nieves retroceden y Martinón desciende al valle para comerciar con las pieles de los animales que atrapa. Pero con la llegada de una mujer a su vida, empezará a experimentar nuevos sentimientos, planteándose seriamente su actitud de lobo solitario, lo que le obligará a elegir entre preservar los restos de su humanidad o abandonarse a su lado más salvaje.

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