Monflorite recuerda a George Orwell

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“Con el brazo en cabestrillo pasé unos días de ensueño paseando por el campo. Monflorite era la típica acumulación de casas de barro y piedras, con callejas tortuosas que los camiones habían recorrido hasta dejarlas como los cráteres de la luna. La iglesia había quedado muy mal parada, pero se aprovechaba como almacén militar”. Con estas palabras se acordaba George Orwell de esta zona rural en Homenaje a Cataluña, la obra donde “recopila en primera persona todas las experiencias que vivió durante la época de la guerra aquí”, relataba su hijo Richard Blair, para quien “es un placer regresar a estos lugares donde estuvo su padre y donde también fue herido”. El hijo del escritor británico había estado aquí alguna vez y ha dicho que volverán en mayo con otros miembros de la Orwell Society.

En marzo de 1937, Eric Blair convaleció en Monflorite durante dos semanas y en esa misma casa, junto a la plaza Mayor, que hacía las funciones de hospital se ha descubierto, ochenta años más tarde, una placa en su memoria con la presencia de la Vicepresidenta de la Diputación Provincial, Elisa Sancho, y la alcaldesa, Beatriz Calvo, que hoy lanzaban el mensaje: “ojalá nadie tuviera que vivir más lo que es una guerra”, en un acto en el que también estaban el vicepresidente de la Comarca de la Hoya, Guillermo Palacín, y el alcalde de Huesca, Luis Felipe.

Elisa Sancho ha afirmado este mediodía que "en los momentos que se viven la figura de Orwell cobra una dimensión especial”, mientras se refería al autor británico como alguien “comprometido con la democracia, firme activista contra los totalitarismos de comienzos del siglo XX y que compartía con nosotros preocupaciones muy actuales”. Para la Vicepresidenta de la Diputación, “recordar el pasado nos ayuda a no repetir errores en el futuro”, de ahí que haya considerado oportuno: “divulguemos su obra, sus ideas, y logremos entre todos que no vuelva a ocurrir nada parecido”.

Por su parte, la alcaldesa de Monflorite, Beatriz Calvo, se mostraba ilusionada con la presencia una nueva generación orwelliana en la localidad donde Eric Blair pudo comprobar el atrasado mundo rural de aquel tiempo y también la simpatía de la gente en la convivencia de esos días. Calvo dice que el de hoy es la continuación del homenaje que se le brindó ayer con la inauguración de la exposición en la efeméride del traslado del miliciano Orwell (1903-1950) desde la sierra de Alcubierre donde combatía, a las posiciones del cerco de Huesca.

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