Misión Juventud y el Obispado de Huesca se unen para potenciar sus albergues juveniles de Anzánigo

La Diócesis de Huesca y la Comunidad Misión Juventud han firmado un convenio de colaboración para potenciar y mejorar el aprovechamiento de sus dos casas, la Casa Abadía, propiedad del Obispado de Huesca, y la Casa Rey, perteneciente a Misión Juventud, ambas ubicadas en la localidad de Anzánigo. Este contrato, que tiene de vigencia un año con posibilidad de prórroga, pretende afianzar las relaciones de colaboración que ya comenzaron durante 2016 y que fueron favorables, según indican los datos de ocupación del último año.

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Este acuerdo permite a las personas o entidades interesadas alquilar de forma individual cada casa o en un bloque ambas. La centralización de la gestión de estos albergues facilita el proceso de reserva, que puede realizarse directamente desde la web www.misionjuventud.org, y posibilita la acogida de grupos más numerosos.

La Casa Abadía cuenta actualmente con 36 plazas, distribuidas en dos habitaciones grandes y tres dobles, mientras que la Casa Rey tiene capacidad para 30 personas, con una habitación grande, cuatro dormitorios con cuatro camas y dos individuales. Ambas cuentan con cocina, aseos, comedor, sala multiusos, calefacción y agua caliente y además, Casa Rey dispone de una zona deportiva y de acampada.

Con el objetivo común de fomentar el encuentro y la convivencia entre jóvenes en situación de búsqueda y crecimiento personal, la Comunidad Misión Juventud y el Obispado de Huesca unen sus fuerzas y recursos para ponerlos a disposición de aquellas entidades comprometidas con la formación integral de los jóvenes, facilitando un espacio único y singular que ayude a esta tarea.

Se trata de dos albergues juveniles con una extensa historia de servicio y compromiso y un espacio y entorno natural con unas prestaciones y capacidades que le dan una personalidad ideal para desarrollar la labor educativa, alternándola con actividades lúdicas y culturales. Así los ha mostrado Santiago Alonso, consiliario de la Comunidad Misión Juventud, en la charla, que ha ofrecido durante el acto, sobre “Historia de casi 50 años de servicio de la Iglesia a la juventud en un pueblo del Alto Aragón”.

Durante el año 2015 pasaron por Anzánigo 240 jóvenes (8 grupos) que permanecieron 18 días, mientras que en 2016, con el uso combinado de ambas casas, fueron casi 600 personas (17 grupos), las que ocuparon los albergues durante 65 días.

Es decir, comparativamente, según comentaba, Antonio Gallego, miembro de la Comisión de seguimiento por parte de la diócesis de Huesca, el uso conjunto de las casas ha permitido duplicar el número de grupos y casi multiplicar por cuatro el número de días de estancia.

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