El Ayuntamiento de Barbastro fomenta el reciclaje de aceite de uso doméstico

Iván Carpi

Doce contenedores de color naranja en la ciudad del Vero son el mejor depósito para el aceite una vez que ha sido utilizado. La nueva imagen de estos contenedores trata de concienciar a los vecinos del problema de verter estos residuos en las aguas superficiales. El Ayuntamiento de Barbastro y la empresa que gestiona la recogida en la localidad, AGMA, han lanzado una campaña de buzoneo de 6.500 folletos para recordarlo. Y es que los datos del pasado año 2016 preocupan porque muestran un descenso del reciclaje de estos aceites.

En Barbastro se ofrece este servicio desde el año 2009 y se alcanzó el mayor pico de recogida en 2012, cuando los barbastrenses reciclaron 10.620 litros. El pasado 2016 esa cifra se redujo hasta los 6.865 litros. Este dato significa una tasa de reciclaje de 13.5% ya que se estima una producción media de 50.800 litros.

Desde el inicio de este servicio de recogida hasta el final de 2016, se ha reciclado un volumen total de 68.935 litros de aceites de uso doméstico. Los contenedores ubicados en avenida del Cinca y en la calle de Tarragona son los que más litros reciben al cabo del año.

Como fuente de contaminación, un litro de aceite usado de cocina contiene aproximadamente 5.000 veces más carga contaminante que el agua residual que circula por las redes de saneamiento. Se estima que la depuración de un litro de aceite usado tiene un coste de 0,46 euros cada litro.

IMPORTANCIA DE LA CONCIENCIACIÓN

La de 2016 es una cifra superior a la del ejercicio previo, y notablemente mayor que la de otras localidades cercanas con población similar, pero el responsable de Medio Ambiente en el Ayuntamiento de Barbastro, Iván Carpi, remarca “la importancia de continuar creciendo en el reciclaje del aceite usado, con el fin de volver a situarnos en esos porcentajes alcanzados hace años y que demostraban el alto nivel de concienciación con el cuidado del medio ambiente de nuestros vecinos”.

Carpi también recordaba que los contenedores son para el uso de los vecinos particulares, no para los establecimientos de hostelería, ya que éstos deben contar con un gestor que les realice su recogida de aceite.

Desechar los aceites de cocina usados, incluso en cantidades pequeñas, por fregaderos, inodoros u otros elementos de la red de saneamiento pública, es una práctica que se debe evitar ya que implica riesgo de atascos de tuberías, dificultades e incremento de costes en los procesos de depuración de aguas residuales, así como la formación de una película superficial en aguas de ríos, lagos y otros entornos que afecta al intercambio de oxígeno y perjudica a los seres vivos de los ecosistemas. Se estima que un litro de aceite puede contaminar mil litros de agua.

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