Una experiencia única para vivir junto a los ciervos de la Ciudadela de Jaca

Los alumnos de 5º de primaria del colegio Escuelas Pías de Jaca han sido los primeros en disfrutar de una experiencia única, la de visitar a los ciervos de la Ciudadela, darles de comer e incluso tocarlos. El Consorcio del Castillo de San Pedro y la Asociación Ecuestre del Altoaragón (ASCEAL), especializada en terapias asistidas con animales, han puesto en marcha estas visitas a las que, a partir de Semana Santa, también podrán acudir grupos de familias o amigos.

El objetivo principal el proyecto “Ecociudadela” es conseguir que tanto niños como adultos se conciencien del peligro que supone arrojar basura en el entorno de la Ciudadela. El aire empuja las bolsas de plástico al foso y los animales acaban comiéndosela. En los últimos años se ha demostrado que 4 ciervos han muerto debido a la ingesta de estos plásticos.

La visita comienza con un video de Manolo, el que fuera “el último jefe de la manada del foso”, que murió el 29 de noviembre de 2015 por esta causa. Después, el grupo acude a visitar a tres cervatillos que han sido criados por humanos para acostumbrarlos a su presencia. La experiencia, de entorno a una hora, acaba bajando al foso, donde viven los 22 ciervos de la Ciudadela. Ellos no han sido criados por humanos pero también aceptan de buen grado la presencia humana en su hábitat.

La Ciudadela de Jaca y ASCEAL han trabajado desde hace meses con tres cervatillos con los que se ha educado la impronta humana desde su nacimiento. Se llaman Ciudadela, Oroel y Peter, que es el más tímido. Alimentados con biberón y acostumbrados a las personas, ahora son los ciervos que reciben a los grupos de escolares que acuden a esta experiencia.

“El objetivo es vincular afectivamente a los participantes con los ciervos para que los consideren amigos a los que hay que proteger. Trataremos de formar a pequeños y mayores como defensores de los animales y de su entorno”, resumía el director del consorcio del Castillo de San Pedro, el coronel Joaquín Ruiz, en la presentación del proyecto. “Si conseguimos que los niños se conviertan en nuestros aliados, no sólo conseguiremos el respeto a los ciervos de la Ciudadela, sino que también se formarán desde la infancia en unas conductas cívicas que ayudarán a la conservación de nuestros hábitats, tanto urbanos, como silvestres”, explican desde ASCEAL.

El Castillo de San Pedro es un “pulmón ambiental” de la ciudad y el proyecto de Ecociudadela pretende que el monumento no solo sea considerado un patrimonio histórico, arquitectónico y museístico inigualables, sino también como un importante espacio verde que se desarrolla de forma sostenible. Por ello el proyecto Ecociudadela no se detendrá en el programa de educación ambiental descrito, sino que buscará otras vías para profundizar en el concepto.

Como antecedentes, desde hace un tiempo se observa que el entorno de la Ciudadela y su foso son objeto de acciones que afectan a la imagen del monumento y a la salud de sus ciervos. El abandono de restos de basura, sobre todo plásticos, afea el entorno y pueden causar graves problemas de salud a los animales, que los ingieren en busca de sal. Ocurre cada uno o dos años, cuando un animal muere y observan que ha ingerido plásticos.

Los ciervos no son capaces de digerirlos y los plásticos se acumulan en su rumen, causándoles heridas, enfermedades o incluso la muerte, como se ha comprobado con algunos ejemplares tras la necropsia practicada. “Probablemente es falta de empatía o desconocimiento”, asume el coronel Ruiz, “y queremos que todos, jóvenes y no tan jóvenes, sean conscientes de lo que ocurre”. El Coronel Ruiz incluso habla de conversaciones con Patrimonio para buscar una solución “como un vallado” que evite la caída de basura al foso.

Por ello, al margen del aliciente turístico, el programa de educación ambiental que bajo el epígrafe de Ecociudadela se desarrollará con ASCEAL, busca también “crear un vínculo presente y futuro entre los participantes, los animales y el entorno”, explica Roberto Banzo, de ASCEAL. El objetivo es “formar defensores del monumento y de los animales que lo habitan, que son una seña de identidad de la Ciudadela y de la ciudad de Jaca”.

En estos momentos la capacidad de la Ciudadela para albergar a estos animales está al límite con 25 ejemplares.

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