Los polígonos aragoneses se unen para reclamar mejoras

La Federación de Polígonos Empresariales de Aragón (FEPEA) ha manifestado su preocupación por la situación que sufren los casi 350 polígonos empresariales existentes en Aragón y que registran un índice de despoblación del 43%. Actualmente, los polígonos empresariales carecen de personalidad jurídica lo que supone que no se puede regular sobre ellos y, por lo tanto, realizar acciones específicas de dinamización de los mismos desde la Administración, a excepción de las iniciativas privadas de los empresarios. Alta presión fiscal, malos y peligrosos accesos, cortes de luz, baja calidad de las telecomunicaciones sin cobertura de internet de alta velocidad y problemas de seguridad son algunas de las deficiencias que denuncian.

Todos estos problemas, dicen, les generan una importante falta de competitividad con respecto a las Comunidades colindantes. Y la falta de interés por los polígonos, afirman, hace que Aragón pierda posicionamiento para atraer nuevas empresas.

Las empresas instaladas en los polígonos industriales deben soportar una importante carga fiscal que, en la mayoría de los casos, no se ve repercutida en favor de las empresas radicadas en los mismos. El presidente de la Federación, el oscense aseguraba que lo único que piden es recibir una contraprestación por la elevada presión fiscal a la que están sometidos- Añadía que, actualmente, se llega a pagar el doble, por ejemplo que en Madrid, y los servicios recibidos con escasos.

Sin embargo éstas no son las únicas dificultades. En su día a día las áreas industriales tienen que hacer frente a múltiples problemas y situaciones que repercuten, no solo en la calidad del trabajo o el aspecto económico de las empresas ya asentadas, sino también en el atractivo empresarial de los polígonos ante la posible llegada de nuevas compañías.

A los polígonos industriales de Aragón se desplazan diariamente por carretera más de 40.000 personas. Los accesos a los polígonos, muchos de ellos situados en puntos negros reconocidos, causan importantes perjuicios económicos cuando no se trata de vidas humanas. Gracias a la concienciación de los empresarios y sus trabajadores se ha conseguido disminuir la siniestralidad en estas zonas un 75%. Además, en muchos casos, los problemas de transporte se podrían solucionar alargando el trayecto del transporte urbano hasta los polígonos en determinadas franjas horarias y frecuencias, señalaba Almudévar.

FEPEA ha denunciado la sucesión de cortes de luz periódicos en algunos polígonos conllevando una repercusión económica muy significativa para las empresas. En ocasiones han llegado a la paralización de la producción y cerrar turnos, con el riesgo de avería en arranques y la contratación de horas extraordinarias para recuperar los pedidos comprometidos.

Asimismo, la Federación critica la baja calidad de sus telecomunicaciones, y es que la gran mayoría de los polígonos no dispone de cobertura de Internet de alta velocidad. De acuerdo con un estudio de la organización, el 76% de las empresas tienen que optar por la conexión ADSL ante la falta de oferta de fibra óptica. A lo que cabe añadir que el 51% no llega a los 5MB de bajada y el 77% no alcanza los 3MB de subida. Con esta situación, resulta casi imposible que las empresas puedan apostar por la innovación, las nuevas tecnologías o la tan deseada industria 4.0.

Otra de las dificultades que ha denunciado FEPEA es la escasa seguridad de los polígonos. Aseguran sentirse indefensos ante los robos y los incendios. Dado que tan solo disponen de Policía Local los municipios con un determinado tamaño, aquellos más pequeños deben recurrir a la Guardia Civil cuyos destacamentos, en numerosas ocasiones, se encuentran a mucha distancia y, por lo tanto, la capacidad de reacción es limitada. Otras alternativas privadas desarrolladas suponen un alto coste económico (seguridad privada) y las relacionadas con las nuevas tecnologías necesitan de ancho de banda suficiente para ser efectivas, situación que actualmente no se dispone en la mayoría de los polígonos. Les preocupa qué podría pasar en el caso de un gran incendio. Pero a estos inconvenientes se le añaden otros hándicaps. La recogida de basuras o el simple reparto del correo se suman a los problemas estructurales que sufren.

Recuerdan que, en la Comunidad Valenciana, por ejemplo, se está trabajando en el desarrollo de una Ley de Gestión, Modernización y Promoción de las Áreas Industriales que puede ser el origen del esperado reconocimiento de los polígonos empresariales como parte fundamental del desarrollo económico de Aragón.

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