El homenaje a Maruja Callaved cierra el congreso Hecho en los Pirineos

Callaved

Ha finalizado el Congreso este martes después de cuatro días de intensa actividad en el Palacio de Congresos de Huesca. La frase más repetida entre los impulsores de este primer Congreso ha sido “ha cubierto con creces las expectativas diseñadas en su día”. Mesas redondas, encuentros, ponencias, actividades que han servido para conectar a productores, cocineros, hosteleros y consumidores.

La gastronomía, que no entiende de fronteras se ha convertido así en un punto de encuentro entre territorios que ha permitido poner en valor sus productos, sus fogones, a sus cocineros y su saber-hacer. Hecho en los Pirineos ha sido un escaparate de todo ello y también ha permitido generar nuevas conexiones dentro de un sector vital para el presente y futuro de la provincia de Huesca

El territorio que 'Hecho en Pirineos' abarca a alrededor de 600 productores agroalimentarios y más de 5.000 productos. En la feria, se han presentado cerca de una veintena de grupos de productos con la presencia de más de 70 productores.

El presidente de la DPH ha opinado que de este foro tiene que salir "un aviso a la legislación" porque a ambos lados existe una misma normativa europea, "pero en nuestro país hay que resolver muchas restricciones para hacer mucho más fácil esa transformación y que los productores puedan llegar directamente al consumidor".

El congreso también ha realizado demostraciones de cocina, talleres centrados en el aceite, los quesos, la miel, los garbanzos, el vino o la cerveza artesana, degustaciones y charlas sobre slow-food, las intolerancias y cocina sin gluten o productos ecológicos.

MARUJA CALLAVED

"Empecé a enamorarme de la comunicación en la universidad, cuando participaba en programas de la radio del centro con solo 18 años. Por entonces, el director de Radio Zaragoza me dijo: “Maruja, tienes que dedicarte a la comunicación. Cuando tú hablas, el resto se calla”. Cuando me quise dar cuenta, estaba trabajando en los estudios del Paseo de la Habana de Madrid, cruzándome por los pasillos con Laura Valenzuela, Joaquín Prat y el resto de ‘padres’ de la televisión española». De aquello ha pasado mucho tiempo, pero Maruja mantiene la lucidez que demostraba cada día cuando se ponía delante de la cámara. Sigue siendo coqueta y no desvela su edad. Tampoco hace falta; un par de dígitos son demasiado vulgares para describir a una artista.

«Por entonces, se creía que hablar de comida en la televisión era una ordinariez, que no tenía suficiente importancia», recuerda Maruja. Afortunadamente, los directivos de aquella televisión viajaron a Sudamérica para conocer los trabajos de los hispanohablantes y volvieron con una revelación. Ese fue el germen de Vamos a la mesa, el programa de Maruja que arrancó en 1967 y que, cada día, minutos antes del Telediario de la tarde, explicaba a los españoles cómo debían comer.

Maruja cuenta que «no se trataba de enseñar a comer sólo por el acto de sobrevivir. Nosotros explicábamos de qué manera había que hacerlo, cuánto y qué. Estábamos educando los paladares de España». También recuerda divertida que en muchos mercados se agotaban los productos que ella promocionaba: «Si un día hablaba de las bondades de las sardinas, podías despedirte de comprarlas si no eras rápido. ‘Lo ha dicho la de la tele’, decían».

Todavía mantiene contacto con sus colegas de entonces. «Cada vez quedamos menos y somos como reliquias, pero muchos de ellos, como Ibáñez Serrador, siguen siendo grandes amigos míos». Todos artífices, artistas, de la buena televisión, de la original, de la que todavía hoy sirve de ejemplo. Y de la que sentó las bases de los programas que hoy se emiten. Porque todos los espacios gastronómicos de hoy en día, ya sean concursos o espacios de recetas, deben mucho a Maruja. A Maruja y a Vamos a la mesa. Sirva de reconocimiento y de muestra cariño y gratitud este homenaje al que la propia Maruja acudirá, encantada de ver cómo los aragoneses, «aunque nos cuesta un poco, parece que vamos aprendiendo a vender lo bueno que tenemos».

Comentarios