Conclusiones del Congreso "Hecho en los Pirineos"

Entre los varios objetivos del programa POCTEFA Hecho en los Pirineos se encuentra preguntarse si existe una gastronomía vinculada al producto hecho en los Pirineos y, si la hay, descubrir cuál es, acotarla y generar un corpus básico de dicha culinaria pirenaica.

Un proyecto a largo plazo, que comprende otras acciones y que concluirá en junio de 2019, y del que precisamente este congreso es uno de sus hitos de inicio.

Un congreso, por otra parte, que responde a una necesidad largamente expresada por el sector agroalimentario y hostelero de la provincia de Huesca, que lo pedía desde hace décadas.

Productores, cocineros, hosteleros, empresarios, querían reunirse, debatir, confrontar, poner en común… Y el congreso ya se ha celebrado

Aquí se han lanzado muchas preguntas y se ha abierto el primer debate, necesariamente limitado en temas y aspectos, pero lo suficientemente amplio como para enmarcar el trabajo de los meses posteriores.

Pues este primer congreso, antes que buscar lograr conclusiones cerradas y definitivas, pretende estructurar el marco de debate, definir y delimitar los productos de ambos lados del Pirineo, indagar sobre esa hipotética cocina pirenaica y ver qué se necesita para irla definiendo.

Es, pues, un Congreso que genera más debate e incertidumbres que certezas.

De ahí que esté previsto ya un segundo, que se celebrará en la primavera de 2019, donde ahí sí se trata de llegar a conclusiones finales, pues cerrará dos largos años de reflexión conjunta, en los que se habrán aportado datos y análisis, siempre desde lo cuestionado estos días en los diferentes debates y mesas redondas.

Será entonces cuando sepamos si somos capaces de generar un turismo diferenciado vinculado al producto y la gastronomía como sucede en otros territorios, o no. Y también cuando los elementos para generar esas identidades estén acotados y definidos.

A lo largo de cuatro días, más de ocho mil personas han pasado por el Palacio de Congresos de Huesca en sus diversas actividades. Ya el primer día, tras la inauguración, se explicaron diferentes fórmulas para fijar la población, buscando que el valor añadido del producto agroalimentario se quede en el territorio. De hecho se plantearon los primeros contactos para intercambiar producto local de ambos lados de los Pirineos: la cooperación entre el consumidor, el productor y el distribuidor incide en la responsabilidad social, en el consumo responsable.

Ha quedado clara la importancia del productor agroalimentario como vertebrador del territorio y la necesidad de unificar mensajes con las marcas de Calidad para no confundir al consumidor. Se ha mostrado el enorme potencial investigador en agroalimentación de la comunidad y como los aspectos nutricionales se integran en la gastronomía.

El congreso ha avalado la consolidación de los vinos blancos del lugar; ha reivindicado el Ternasco de Aragón como producto local; ha mostrado la larga tradición en dulces y helados en constante actualización; ha constatado la consolidación de la trucha, el esturión y el caviar como producto pirenaico; desde Francia nos ha acercado la cultura del pato y del foie; ha descrito la interrelación entre lo sólido y lo líquido; ha reivindicado el retorno de las salsas; ha explicado el buen uso del arroz crecido con las aguas del deshielo para las preparaciones asiáticas; y finalmente ha puesto en valor las setas y la trufa, tanto en cocina, como para asentar población en el territorio.

Un intenso recorrido por el producto y la gastronomía de los Pirineos, que retomaremos aquí mismo, y con más argumentos, dentro de dos años.

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