Cuarenta años haciendo Aragón

Por Arturo Aliaga. Presidente del Partido Aragonés y portavoz de esta formación política en las Cortes de Aragón.

Tras cuarenta años de andadura política merece la pena pararse unos instantes a pensar cuál ha sido y es el papel del Partido Aragonés en la creación del Aragón que hoy conocemos. Fue en 1977 cuando Hipólito Gómez de las Roces convocó a un grupo de aragoneses que no hubiera intervenido nunca en política a fundar un nuevo partido. Se trataba de generar un entusiasmo aragonesista y hacer un partido, no de opción de clases sino de opción territorial, donde pudiéramos caber todos sabiendo que nuestro camino no era fácil. El partido, que siempre ha transitado en lo ideológico por un centrismo moderado puso a Aragón y su territorio como eje fundamental de toda su acción política, de modo tal que, con sus errores y sus aciertos,  ha contribuido de forma decisiva a la construcción de su autonomía y al impulso de los dos Estatutos que hasta ahora han estado vigentes en la historia de Aragón.

El Partido Aragonés, por contraposición a otros partidos más radicales, no nació como una formación antagonista de España y del Estado español, por el contrario nació con la clara vocación de ser útil a la nación y a los aragoneses. Que Aragón crezca en España y España en Aragón una de esas frases que ha estado siempre presente en el acervo de los militantes, simpatizantes y votantes de nuestra formación. Ese deseo implica fortalecer nuestras señas de identidad y preservarlas para que aumenten el caudal de riqueza que cada uno de los pueblos de España aportamos al patrimonio material e inmaterial de la misma.

El PAR, en una Comunidad Autónoma que nunca ha conocido una mayoría absoluta, ha servido como instrumento para aportar gobernabilidad a las instituciones, inyectando siempre moderación y modulando a su vez cualquier tendencia a la radicalización de nuestros socios de gobierno. Hemos intentado siempre introducir sentido común y pragmatismo a la acción política en las instituciones huyendo de los extremos y alentando pactos. Siempre pensando en el interés general de los aragoneses.

De esos pactos nacieron los dos Estatutos de Autonomía que impulsamos de manera decidida. Desde esa moderación se impulso la educación concertada en Aragón, garantizando la escolarización de todos los niños y jóvenes aragoneses. Fue empeño del Partido Aragonés la creación de una Consejería de Familia o la implantación del Ingreso Aragonés de Inserción que atendiese las situaciones más urgentes en materia social. Los aragoneses y su bienestar, tanto en el territorio como en las ciudades, han sido las palancas que han impulsado nuestra acción política.

También hemos aportado creatividad a esta Comunidad. Grandes proyectos que el transcurso del tiempo se ha encargado de confirmar su rotundo acierto. Caudé,  la Corporación Aragonesa de Radio Televisión, Dinópolis, Turismo Aragón, Nieve de Aragón, Motorland, los grandes planes energéticos, la extensión de la banda ancha a todo el territorio y la Fundación del Hidrógeno. Hemos colaborado de forma decisiva en otros como el Aragón Logístico o las plataformas de Huesca, Zaragoza, Teruel y Fraga. Y en todo este empeño hemos procurado el continuo entendimiento entre el Gobierno, el tejido empresarial, los autónomos y los trabajadores.

También hemos defendido y defendemos los recursos que tiene esta tierra en materia hidráulica y forjamos el acuerdo de las Obras del Pacto del Agua. Intentamos preservar nuestro patrimonio y ponerlo en valor con campañas como la del Mudéjar y proteger y potenciar el Derecho Foral de Aragón.

Pero, aún con todo, somos conscientes de que la obra está incompleta y que la existencia de un partido como el Aragonés sigue siendo hoy igual de necesaria que en 1977 para que nuestras esencias como pueblo, nuestras raíces, no se diluyan en unas propuestas nacionales que nos acabarían fagocitando como Comunidad.

Somos una tierra de 10.000 km2 de extensión pero con una población exigua y que por tanto aporta pocos votos a los grandes partidos nacionales. Solo desde la defensa de nuestra identidad  podremos crecer y mantener viva nuestra riqueza.

Quedan pendientes muchas infraestructuras por las que vamos a trabajar; y otros asuntos como dotar de normalidad el mecanismo de bilateralidad que establece nuestro estatuto; conseguir una financiación adecuada y justa para dar soporte a nuestros servicios y  apostar de manera decidida por el empleo.

Por primera vez en la larga vida del Partido Aragonés llegamos a esta efeméride sin ser parte del Gobierno de la Comunidad. Aragón vive momentos de debilidad por la incapacidad de sus gobernantes para llegar a acuerdos que  aseguren la estabilidad y ofrezcan serenidad a los aragoneses. Llevamos cuatro décadas caminando junto a los aragoneses y en esa senda seguiremos, desde la oposición o desde el gobierno mientras ellos quieran. Gracias a los votantes, militantes y simpatizantes por escribir con nosotros esta parte de la historia.

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