Roda de Isábena vuelve a solicitar el regreso del tapiz de La Virgen y el Niño

tapiz Roda de Isábena

No es la primera vez, desde que, en 2014 el tapiz de la antigua catedral de Roda pisara suelo español, que esta localidad ha solicitado que esa obra de arte regrese al lugar del que fue sustraída en diciembre de 1979 por Erik el Belga, es decir, el presbiterio de la ex catedral. Desde marzo de 2015, el tapiz se encuentra en el Museo Provincial de Huesca y, en Roda de Isábena, los vecinos consideran que ya ha pasado un tiempo prudencial y que debe regresar, nuevamente, a su casa.

Aurelio Ricou, párroco de Roda, explicaba que, en su momento, entendieron que la estancia de esta pieza en el Museo Provincial, fuera un paso necesario pero que, tras dos años, debe regresar ya a Roda por el valor sentimental, puesto que muchos vecinos todavía recuerdan haberlo visto en la catedral, y porque representa a personajes como San Ramón, San Valero y San Vicente que fueron muy importantes para la historia de la ex catedral.

Ricou añadía, que a pesar de ser una obra con mucho valor, en el Museo, pasa desapercibida, puesto que, el centro museístico alberga otras piezas mucho más interesantes, y sin embargo para Roda y sus vecinos, recuperar el tapiz sería muy importante. El tapiz y quienes en él aparecen descasarán cuando egresen a Roda, decía.

De las 35-40 piezas que robó Erik el Belga sólo se han podido recuperar, además del tapiz, la silla de San Ramón, que troceó para sacarla de España, la talla de San Juan, algunos esmaltes de la urna de San Valero, y un trozo de sudario del siglo XI.

El tapiz, denominado de La Virgen y el Niño, datado en el primer cuarto del siglo XVI, está realizado en lana y seda, y tiene unas medidas de 1,24 m de alto por 2,68 m de largo.

Se trata de un encargo de Pedro Agustín Albanell, prior de Roda de Isábena entre 1515 y 1545, justo antes de que el prior fuera nombrado obispo de Huesca. Sus armas aparecen representadas en las enjutas de los arcos que enmarcan las figuras. Era natural de Zaragoza e hijo del vicecanciller del reino de Aragón, Antonio Agustín, y de Doña Aldonza. Su hermano Antonio fue también obispo de Lérida y Tarragona. En su día debió ser utilizado originalmente como frontal de altar, aunque en el momento de su sustracción se encontraba expuesto en el museo de la antigua catedral de Roda de Isábena.

Por su esquema compositivo se trata de un ‘tapiz-retablo’, que evoca un tríptico dividido en tres casas, de modo que en la central se sitúa la Virgen con el Niño en su regazo frente a San Vicente, que aparece vestido de diácono y acompañado de un ave sobre su hombro izquierdo y la rueda (atributos que simbolizan su martirio). En la casa de la derecha se observa al obispo San Valero vestido de pontifical y en la de la izquierda se reconoce la figura de San Erasmo.

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