Las abejas son imprescindibles para el ser humano, pero ojo con la alergia a su veneno

“Alergia y apicultura” fue el título de la conferencia impartida por el médico alergólogo José Antonio Compaired este pasado 19 de abril en el salón de actos del Colegio de Veterinarios de Huesca. Estaba organizada por la ADS Apícola de Huesca. Allí se habló de la importancia de las abejas y también de saber si una persona es alérgica a su picadura.

Lo primero que dejó claro el alergólogo es la importancia que tienen las abejas para el ser humano, ya que hay cultivos como el almendro, el girasol o el melón, que sólo pueden realizar la polinización a través de los insectos (y en particular a través de las abejas).

Al margen de ello, el ser humano debe ser sabedor de si es alérgico al veneno de las abejas. En una primera picadura no se manifiestan los efectos, ya que es un primer contacto con el alérgeno. Es en la segunda cuando pueden aparecer los síntomas.

Compaired explicó que hay varias medidas que se deben adoptar cuando alguien es alérgico a la picadura de una abeja. Se debe practicar la prevención, evitando estar en zonas donde haya abejas; también se puede utilizar la vacuna; y se puede llevar dosis de adrenalina (mejor dos que una).

Respecto a personas que practican actividades en la naturaleza, y ante posibles ataques de enjambres, la recomendación es no realizar aspavientos. En caso de sufrir un número elevado de picaduras hay que llamar al 061 o acudir a un centro hospitalario (aunque no haya síntomas negativos), ya que, asegura José Antonio Compaired, la suma del veneno de más de 50 picaduras puede ser mortal.

En cuanto al colectivo de apicultores, los veteranos (con muchas picaduras a sus espaldas) no tienen mayor problema. Sí se tiene que estar vigilante en los apicultores con menos de ocho años de ejercicio profesional y con pocas picaduras sufridas; más si son asmáticos o tienen alergia, por ejemplo, al polen.

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