Rescate de la Guardia Civil a 2.900 metros, con viento, nieve, hielo y temperaturas bajo cero

El Grupo de Rescate e Intervención en Montaña de la Guardia Civil de Benasque en apenas dos horas llevaba a cabo dos rescates de sendos esquiadores lesionados cuando practicaban esquí de travesía en el Collado inferior de Alba y el Glaciar del Aneto respectivamente. Pero, además, el grupo de especialistas de Boltaña rescataba, tras once horas de trabajo, a dos montañeros extraviados en la zona de Añisclo, consiguiendo finalizar la operación con los auxiliados ilesos.

En torno a las 18’10 horas del sábado se recibe un aviso informando de que hay dos personas enriscadas en las cercanías del pico Punta de las Olas, en el parque nacional de Ordesa y Monte Perdido, término municipal de Fanlo.

Los montañeros, tras haber partido del refugio de Goriz y haber hecho varias cumbres, acumulando muchas horas y desnivel, se encuentran con una climatología en la zona muy adversa con ventisca, temperaturas bajo cero, nieve y niebla, a una altitud de 2900 metros y con la visibilidad reducida, lo que les impide orientarse correctamente. Tras 3 horas intentando encontrar el camino deciden solicitar ayuda.

Se dirige al lugar el helicóptero de la Unidad Aérea con efectivos del Greim de Boltaña, y tras sobrevolar la montaña con gran dificultad debido a la falta de visibilidad, el piloto consigue dejar a los especialistas lo más cerca posible de la zona donde se encontraban los montañeros, a unos 2500 metros de altitud, continuando a pie hasta que, sobre las ocho de la tarde, son localizados los montañeros en una faja a unos 35 metros por encima de donde se encontraban los especialistas, en una zona de muy difícil acceso. Tras valorar la posibilidad de acceder a ellos y restando escasos 30 minutos de luz, son los propios montañeros los que efectúan una maniobra de rápel, para superar el desnivel y llegar hasta los guardias.

Sin embargo, uno de los rescatados, debido al agotamiento, queda suspendido de la cuerda a unos siete metros del suelo, por lo que los agentes tienen que progresar por la cuerda para ayudar al montañero a llegar hasta el suelo. Una vez abajo, y tras evaluar la situación, teniendo en cuenta la altitud a la que se encontraban y las inclemencias meteorológicas que empeoraban, se decide intentar llegar a pie hasta el Refugio de San Vicenda, a unos 12 kilómetros, lo que realizan rescatados y rescatadores con gran penosidad debido a la dificultad añadida de progresar por el terreno nevado de noche, con fuerte viento, niebla y temperaturas bajo cero.

Una vez alcanzan el refugio, a las cuatro y cuarto de la madrugada, una patrulla del Puesto de la Guardia Civil de Torla que esperaba a los componentes de montaña y a los rescatados, los traslada en vehículo oficial hasta la localidad de Torla.

Los montañeros dos hombres de 47 y 54 años vecinos de Valencia se encontraban ilesos aunque agotados y con una leve hipotermia.

Pero el primer aviso de la jornada llegaba a las 14’30 horas. Un esquiador había sufrido una caída cuando descendía del Collado Inferior de Alba lesionándose la rodilla y el tobillo. En ese momento se dirigen al lugar, personal del Greim de Benasque, el helicóptero de la Unidad Aérea de Huesca y un médico del 061.

Una vez localizado el accidentado se realiza un apoyo parcial para dejar a los especialistas y al médico, se inmoviliza la extremidad del lesionado mediante un vendaje compresivo, y es trasladado hasta Benasque y desde allí en vehículo particular al centro hospitalario para llevar a cabo una exploración. El accidentado era un varón de 36 años vecino de La Junquera (Gerona).

Poco después, sobre las 16’30 horas, se recibe un nuevo aviso informando de que otro esquiador había sufrido una lesión en el tobillo en la zona del Glaciar del Aneto al efectuar un viraje. Sse dirigen al lugar el Greim de Benasque, el helicóptero Unidad Aérea y el médico de 061. Tras localizar al lesionado y sus acompañantes en Plan D’Estan se realiza un apoyo parcial de la aeronave, se recoge al accidentado y se le traslada a la localidad de Benasque, al consultorio médico de esa localidad para hacer una valoración de sus lesiones, detectándose un posible esguince de tobillo. Se trataba de un hombre de 62 años vecino de Alella (Barcelona).

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