Unidad y voluntad política para atajar el problema de la despoblación

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Era una de las conclusiones con las que finalizaban las II Jornadas de Despoblación en el Medio Rural que, en esta ocasión, se centraban en estrategias y recursos para la generación de oportunidades y empleo. El evento contó con dos ponencias en las que se habló del proyecto de Ley de Venta de productos agroalimentarios y de la reversión de centrales y una mesa redonda en la que estuvieron representados todos los grupos políticos del consejo comarcal. Entre el público, además de autoridades locales y comarcales, hubo diputados regionales, empresarios, vecinos de distintos puntos del territorio y de La Selba, a los que, antes de dar a conocer las conclusiones de la jornada se dio turno de palabra, para que pudieran dar lectura a un texto en el que explicaron su situación y problemática a todo el público.

Roque Vicente, presidente del PAR Ribagorza cerraba las jornadas, hablando en positivo y resumiendo en 15 ideas lo dicho durante la tarde. Hablaba de valentía política, y de cómo gestionar un problema, la despoblación, que va a seguir avanzando, política fiscal diferenciada a favor del territorio, primar la deslocalización de las empresas hacia el medio rural, identificar sectores estratégicos emergentes y diversidad económica, impulsar la Ley de Desarrollo Sostenible del Medio Rural, infraestructuras eficaces, rebaja del precio de algunos recursos y unidad de todos.

Las jornadas las abría Salvador Congost, jefe de servicio de promoción y calidad agroalimentaria del Gobierno de Aragón que habló del proyecto de Ley de Venta Local de Productos Agroalimentarios que trata de flexibilizar la legislación para que los pequeños productores puedan vender, directamente, a un consumidor, en su explotación, on line o a través de un intermediario.

Xavier de Pedro, ex presidente de la Confederación Hidrográfica del Ebro se refirió a la reversión de las centrales destacándolo como una oportunidad para territorios como la Ribagorza, en situación de despoblación. Animaba a exigir que en la reversión haya una gestión pública que garantice que parte de los beneficios se queden en el territorio.

La segunda parte de las jornadas se establecía una mesa redonda con presencia, en esta edición, de las dos asociaciones de empresarios. José Luis Hernández, gerente de la ATEVB, se refirió a la Directriz de Política Demográfica contra la Despoblación, que está elaborando el GA. Habló de tener en cuenta todos los ejes y solicitó a los políticos que se legisle teniendo en cuenta la óptica rural.

Por su parte José Luis Romeo, de la Asociación de Empresarios de Ribagorza, destacó como gran problema el encontrar gente cualificada y formada en un oficio. Destacaba la importancia de las buenas conexiones, compensación por las infraestructuras hidraúlicas, y apoyar el turismo como fundamental para el desarrollo.

Nacho Escartín, diputado en Cortes por Aragón Sí Puede, apostaba por políticas valientes y cambio de rumbo que concretaba en cinco puntos: políticas públicas participadas, inversiones que generen puestos de trabajo, economías que mejoren la vida de los mayores o defensa de los servicios públicos de calidad.

El alcalde de Benasque, José Ignacio Abadías, hablaba de incentivos fiscales, de la reversión de parte de los beneficios de las centrales para generar puestos de trabajo, de la estacionalidad del turismo y de la necesidad de implementar otros sectores para asentar gente.

Marcel Iglesias, alcalde de Bonansa, centraba su intervención en el papel que deben jugar las administraciones públicas en las zonas rurales para atajar el problema de la despoblación.

Por último, el alcalde de Graus, José Antonio Lagüens, decía que la despoblación es un reto donde lo que toca ya es dejar de lado los manuales, pasar a la práctica y preguntarse qué deben hacer los vecinos de esos territorios. Planes económicos, desarrollo de Ley del Mundo Rural, mejor financiación para las administraciones locales, y pedía voluntad política en el territorio.

En la parte final fue cuando subió el tono de las jornadas con la lectura de un texto por parte de vecinos de La Selba y la presencia de otras personas, que se sentían identificados con la situación que están viviendo, y que acudieron a las jornadas con la intención de hacerse oír y de explicar a los políticos ribagorzanos su opinión.

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