Dos navatas descenderán el próximo fin de semana el río Cinca

Las nabatas volverán a surcar las aguas del río Cinca el penúltimo domingo de este mes de mayo. Serán dos navatas de tres y dos trampos respectivamente. Es un gran acontecimiento turístico y social que se ha ido convirtiendo en un fenómeno de masas. Será el trigésimo tercer año que se lleva a cabo esta tradición, con un recorrido desde Laspuña hasta Aínsa. La fiesta de las navatas fue declarada Bien de Interés Cultural Inmaterial.

En el año 1941 tuvo lugar el último descenso nabatero profesional. En 1984 la Asociación de Nabateros de Sobrarbe recuperó esta tradición. La Comarca de Sobrarbe fue el primer territorio aragonés que impulsó y consiguió que estas plataformas volvieran a descender por un río como homenaje a los antiguos navateros.

Los miembros de la Asociación de Nabateros de Sobrarbe esperan todo el año esta tradición para sentir “la adrenalina” durante el descenso en las monumentales nabatas. Los niños en el siglo XVI se iniciaban desde muy pequeños en el manejo de estas plataformas, y transcurrían fases en que manejaban el timón trasero y cuando alcanzaban la maestría en el oficio tomaban el control del delantero, desde el que se maneja el conjunto de la embarcación. Los jóvenes y también mujeres toman hoy el relevo generacional y se unen a los experimentados en este descenso.

BREVE HISTORIA DE LAS NABATAS

Las Nabatas, se han convertido en un fenómeno de masas en la Comarca de Sobrarbe y constituye uno de los acontecimientos turísticos y sociales más importantes de la primavera.

La tradición nabatera del Cinca se remonta al S.XVI, época en la que encontramos los primeros testimonios de esta peligrosa profesión en localidades como Laspuña, Puyarruego y Escalona.

Este oficio no sufrió ninguna evolución con el paso de los años. La lentitud y peligrosidad de la labor junto con la llegada al valle de los primeros camiones de carbón y leña hicieron que se extinguiera esta forma tradicional de transporte. Por otra parte la regulación del Cinca y el Ebro, con la construcción de presas y pantanos hicieron inviable del todo este método de navegación.

La nabata, es un antiguo de transporte de los troncos de madera de las zonas productoras de la montaña a las serrerías, situadas en las partes bajas de los valles. El trayecto iba desde el Pirineo hasta Tortosa en el Mediterráneo.

El departamento de Educación, Universidad, Cultura y Deporte del Gobierno de Aragón declaraba "Bien de interés cultural inmaterial" la cultura del transporte fluvial de la madera en Aragón. Se reconocía y protegía de esta forma una actividad tradicional que constituye una parte esencial del patrimonio etnológico aragonés y que sigue viva mediante la celebración anual de descensos de nabatas. Además, el Gobierno de Aragón se ha adherido al proyecto de candidatura de la cultura del transporte fluvial de la madera para que sea incluida en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO. Se trata de una candidatura compartida con Navarra, Cataluña y Castilla-La Mancha.

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