Jornadas de vuelo adaptado en el Aeródromo de Santa Cilia

Este fin de semana el Aeródromo de Santa Cilia se convierte en el escenario de las segundas jornadas de vuelo adaptado, en las que tomarán parte cerca de medio centenar de personas con algún tipo de discapacidad física. No es fácil encontrar un aeródromo que apueste por acercar esta incluible experiencia al colectivo con discapacidad y en Santa Cilia han apostado por ello. Albert Llovera y Diego Ballesteros estarán presentes en las jornadas y compartirán su experiencia con el resto de los participantes. Ambos tienen en común que son grandes deportistas, apasionados por los grandes retos, y volar en una avioneta biplaza es una experiencia única.

Diego Ballesteros es un handbiker barbastrense que quedó en silla de ruedas tras un atropello, muy conocido por su afán de superación y por sus ambiciosos retos, que le han llevado a recorrer medio mundo y a lograr numerosos reconocimientos por sus logros deportivos.

Albert Llovera quedó en silla de ruedas a los 18 años, tras un accidente de esquí. El esquí, el baloncesto y los rallyes no tienen secretos para él, con numerosos títulos en su palmarés, siendo pionero en convertirse en piloto con una discapacidad.

La actividad se desarrollará con cinco aviones biplaza, dos de ellos adaptados para el vuelo para discapacitados o personas con problemas de movilidad en las extremidades inferiores. Se estará volando durante toda la jornada. Al principio del día, está previsto un breafing para explicar la actividad a los participantes y, a partir de ahí, se realizarán los vuelos de, aproximadamente, media hora de duración.

Fly-Pyr Santa Cilia, la Fundación Step by Step y el Club Sillas Voladoras, una asociación que impulsa la integración de las personas con discapacidad en actividades aeronáuticas, son los encargados de organizar este evento los días 20 y 21 de mayo. Con esta actividad, desde el Aeródromo de Santa Cilia, se pretende dar a conocer las numerosas posibilidades que, para este colectivo, existen en el mundo del vuelo sin motor, promocionando la propia actividad y mostrando los nuevos horizontes que las personas con algún tipo de discapacidad o movilidad reducida pueden encontrar en el aire, sin las limitaciones en las que, en tierra firme, se enfrentan día a día.

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