Los repobladores de La Selba se enfrentan al juicio por un supuesto delito de usurpación

El juicio contra la repobladores de La Selba por un supuesto delito de usurpación se celebra este jueves en los juzgados de Boltaña. A través de un comunicado, los dos adultos y tres niños que actualmente viven en esta aldea abandonada solicitan a la Confederación Hidrográfica del Ebro que retire la denuncia. Advierten de que tienen un amplio apoyo social a través de firmas particulares y de asociaciones, instituciones y personalidades. El desalojo por la vía penal puede conllevar sanciones económicas e incluso cierto tiempo de prisión.

La ocupación de estos terrenos se produjo en el año 2010. Rehabilitaron los inmuebles de la aldea para formar su proyecto de vida en ellos. La CHE ya les comunicó en 2011 que debían abandonar la zona. A través de una asociación denominada ‘Amigos de La Selba’, presentaron un proyecto de recuperación de la aldea con el objetivo de conseguir la cesión legal de los terrenos; el organismo de cuenca desestimó la propuesta.

La CHE indica en su denuncia que estos repobladores generan un alto riesgo de incendio forestal. Ellos por su parte sostienen que el alto riesgo se debe a la dejadez en que las Administraciones mantienen los montes de todos estos pueblos abandonados en torno al pantano de El Grado y que gracias a su residencia en ellos están limpios y el riesgo es menor.

La Selba es un conjunto de una casa y un pajar, en los confines del

Sobrarbe, propiedad de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE)

desde 1963, en que fue expropiada a sus antiguos habitantes, así como

otros pueblos circundantes (Clamosa, Caneto, Lapenilla, Puy de Cinca,

Mipanas, Ligüerre de Cinca) por la construcción del embalse del Grado, “quedando un vasto territorio abandonado e inundado”, indican los repobladores.

Los repobladores han recibido apoyo de la Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos, los Ayuntamientos de L'Aínsa, Secastilla, la Fueva y de la Comarca del Sobrarbe y de Severino Pallaruelo.

Los repobladores procedieron a la reconstrucción de la casa y el pajar; limpieza del monte para aprovechamiento de leña y otros recursos; recuperación de huertas, olivos y frutales; creación de fajas auxiliares contra incendios; recuperación de caminos y fuentes; y en general todas aquellas tareas propias de una vida tradicional en el monte.

En abril de 2016 la CHE interpuso una denuncia ante la Fiscalía de Huesca, solicitando el desalojo de la Selba por vía penal. La acusación pide el desalojo de la propiedad y una pena de 3 a 6 meses de cárcel.

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