Luces de Bohemia, el único solar del casco urbano que se ha logrado desarrollar en los últimos 15 años

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Ni la burbuja inmobiliaria logró que se construyera en los 10 grandes solares que se distribuyen en todo el caso urbano de la ciudad de Huesca. Es más, el único que se ha logrado desatascar, el de Luces de Bohemia, se hizo en plena crisis del ladrillo. El de las Harineras es el más grande, pero también llaman la atención el de Casa Vilas, los de San Félix y San Voto, el de Zarandia, dónde encontramos vestigios arquitectónicos de gran interés, o el de la Plaza de San Pedro, propiedad de la misma firma que el de Luces de Bohemia.

Al menos, estos días los propietarios de determinados solares de la zona de San Félix y San Voto, a la altura de la calle Sancho Ramírez, y del polígono de las Harineras han comenzado a derribar las edificaciones que todavía quedaban en pie, algo a lo que obliga la normativa municipal, recuerda la concejala de Urbanismo, María Rodrigo.

Pero el problema es ¿quién está interesado en construir, en un momento en el que la demanda apenas comienza a repuntar?

El diseño que se hizo en el caso del solar de las Harineras se ajustó a la realidad del boom inmobiliario, por lo que hay que revisarlo. El consistorio está por la labor, pero la interlocución es complicada en estos momento al haber dimitido el último presidente del citado órgano.

Algo más viable se antoja el desarrollo de solares de menores dimensiones, como los de San Félix y San Voto o el de Casa Vilas, en pleno Coso Bajo.

Desde urbanismo se estudian todas las posibilidades, pero se descarta la sustitución de propiedad, que fue la fórmula adoptada en el caso del solar de Luces de Bohemia.

Pero la lista de solares es inmensa en Huesca. Masari, la propietaria en su día del solar de Luces de Bohemia, lo es también de otro solar en la Plaza de San Pedro y otro en la calle Pedro IV.

A estos hay que añadir el de la calle Zarandia, dónde el colegio de Arquitectos pensó en ubicar su sede; el de la cárcel, que al menos tiene un uso ciudadano y como aparcamiento, y el de Téxtil Bretón, el más antiguo de todos.

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