La DGA estudia qué hacer con los nuevos okupas en pueblos abandonados

El Gobierno de Aragón deberá tomar decisiones con relación a la situación que se ha venido creando en los últimos años y, ahora también en los últimos meses, con la llegada de okupas a pueblos abandonados de algunas zonas de la provincia de Huesca. Es el caso de Artaso en el Alto Gállego, una comarca que ya cuenta con asentamientos desde hace años en Sieso de Jaca, Artosilla, Ibort o Aineto entre otros, que han conseguido derechos vecinales de sus municipios.

Fuentes consultadas por Radio Huesca han conocido que se realiza por la administración una “vigilancia suave” para controlar si están llegando más pobladores a esas zonas y que es un asunto que será tratado en una nueva ocasión la próxima semana en una reunión en Zaragoza.

Nuevos pobladores que con el paso del tiempo han rehabilitado edificios comunes y casas que habitan en la mayor parte sin luz, saneamientos y donde no se pagan ningún tipo de impuestos. Los casos son distintos en función de cada zona. Existen varios ayuntamientos del Pirineo que se han encontrado con esta situación. En La Solana de Sobrarbe y el Alto Gállego con Caldearenas o Sabiñánigo, por ejemplo

En el caso de Caldearenas su alcalde, Primitivo Grasa ha puesto de ejemplo, en los micrófonos de Radio Sabiñánigo, dos casos; uno en Sieso donde viven 16 adultos y 7 niños y Artaso donde no tiene datos de quienes viven allí. Hace unos 12 años en Sieso, un grupo de 17 jóvenes, ahora son 23 habitantes, que se encuentran rehabilitando y viviendo en este núcleo ubicado en un monte que pertenece al Gobierno de Aragón. En julio de 2016 consiguieron ser empadronados en Caldearenas.

Grasa ha indicado que se han mantenido reuniones con la DGA y en concreto con el consejero Olona para buscar soluciones a este tema, que es muy complejo debido a que esas zonas están declaradas como monte forestal debido a que en su día pasaron a titularidad de la DGA, al ser inmatriculados y que intervienen en estos momentos varios departamentos como forestal, patrimonial e incluso educación. También intervienen los ayuntamientos al estar empadronados algunos de ellos en sus términos municipales.

En Sabiñánigo el caso es distinto ya que se creó hace unos años una Asociación llamada Artiborain que ha ido siendo interlocutor con el ayuntamiento serrablés. Jesús Lasierra alcalde de Sabiñánigo ha explicado que en Aineto viven 50 personas y tienen escuela, en Ibort 70, en Artosilla 20 y en Solanilla 15 habitantes.

Todos ellos empadronados en Sabiñánigo y atendiéndoles en sus servicios, aunque no pagan IBI, al no tener regularizadas las viviendas que han rehabilitado o construidas como nuevas. Estos pueblos, como Sieso o Artaso son propiedad de la DGA, al estar incluidos en monte forestal. La cesión a Artiborain termina este mes de junio y ahora hay que tomar decisiones, ha dicho Lasierra al existir un vacío legal con relación a ser zona forestal o pasar a urbana.

En este sentido precisar que para algunos colectivos son defensores de las experiencias de asentamiento de nuevos pobladores, que han permitido, por ejemplo, que en el valle del Guarga exista una escuela, y que se desarrollen en él iniciativas económicas que le den vida y que se recupere, a la vez, una parte del patrimonio de la zona.

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