Las cooperativas agroalimentarias de Aragón mantienen su facturación a pesar de los bajos precios

Las cooperativas agroalimentarias aragonesas dejan atrás un 2016 “positivo”, como lo definió este martes el presidente de la federación que las agrupa, José Victor Nogués. Y eso que los mercados no lo pusieron fácil, señaló Nogués, que explicó que, pese a los bajos precios y gracias a un aumento de la producción, estas empresas lograron mantener su volumen de negocio en torno a los 1.000 millones de euros. Estas cifras, que fueron aprobadas en la Asamblea General Ordinaria celebrada en Zaragoza, se completan con otros 600 millones que corresponden al volumen de negocio que representan sus empresas participadas.

No todos los sectores pudieron sortear con el mismo éxito unas cotizaciones en descenso. Especialmente afectados fueron los productores de alfalfa, un cultivo en el que no se cumplieron las expectativas de exportación, especialmente a China, y para el que Emiratos Árabes, su gran cliente en el exterior, presionó los precios a la baja. En el cereal, los bajos precios se compensaron con un mayor volumen de ventas, pero la rentabilidad de las cooperativas se resintió debido a un aumento de los gastos “tras unas fuertes inversiones sobre todo en I+D”, señaló Nogués. Mejor parados salieron los sectores ganaderos, a excepción del vacuno de carne, a los que la caída de los precios de los cereales benefició con unos piensos más baratos, con lo que aunque las cotizaciones en origen no fueron elevadas pudieron obtener una mayor rentabilidad en sus ventas.

Según explica heraldo.es, el sector frutícola también tuvo buen comportamiento en 2016. Ha sabido buscar mercados alternativos para minimizar el impacto del veto ruso, que sumado a unos precios “aceptables”, una elevada exportación y un verano “muy caluroso” que animó el consumo ha permitido que las cooperativas cerraran el pasado ejercicio con el calificativo de “positivo”, señaló Nogués.

Pese a todo, el presidente de Cooperativas Agroalimentarias insistió en que una de las mayores preocupaciones de la organización continúa siendo la caída progresiva de los precios. Pero también entonó el ‘mea culpa’. “No estamos siendo capaces de crear valor añadido en nuestras producciones para que el consumidor esté dispuesto a pagar más por aquellos alimentos que se producen en las cooperativas de Aragón”, destacó Nogués, que señaló a la gran distribución como principal responsable del abaratamiento de la alimentación. Un mercado, dijo, “ante el que no podemos competir porque no somos capaces de crear plataformas con las ofertar y comercializar nuestras producciones”, insistió.

Cooperativas Agroalimentarias de Aragón, que está integrada por 160 cooperativas de 14 sectores de producción y consumo, que dan empleo a más de 3.000 trabajadores y que agrupan a más de 45.000 agricultores y ganaderos distribuidos por toda la geografía aragonesa, celebra este año el 30 aniversario de su fundación. Tres décadas en las que la federación “ha proporcionado servicios de calidad a las cooperativas asociadas, ha defendido sus intereses ante la Administración y ha colaborado con ella para el mejor desarrollo del sector agrario en nuestra comunidad autónoma”, señalan sus responsables.

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