José María Cabrero y Javier Alzueta celebran con alegría sus bodas de oro sacerdotales

José María Cabrero y Javier Alzueta

Los sacerdotes José María Cabrero y Javier Alzueta celebraban este jueves, festividad de Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote, sus cincuenta años de servicio sacerdotal, y lo hacían acompañados de sus hermanos presbíteros en una eucaristía, que tenía lugar en la iglesia del Seminario Conciliar de la Santa Cruz de Huesca, presidida por el obispo de Huesca, y concelebrada por los dos homenajeados.

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José Mª Cabrero es arcipreste de Somontano-Sobrarbe y párroco de diferentes localidades de esta zona, y el salesiano Javier Alzueta, es viario parroquial de María Auxiliadora. En su homilía, Julián Ruiz les agradecía el trabajo que realizan con cuidado, paciencia y respeto. Ambos mostraban su felicidad y satisfacción por estos 50 años al servicio de la Iglesia y rodeados y queridos por sus fieles

Tras la misa, el sacerdote Rafael Batalla, formador del Seminario Conciliar de la Santa Cruz, daba una conferencia sobre el documento de la Congregación para el Clero con el título ‘El Don de la vocación presbiteral’ (Ratio Fundamentalis Institutionis Sacerdotalis). Principalmente, se centraba en aquellos aspectos del texto que atañen a los sacerdotes y a la formación permanente, que se divide en cuatro áreas: la humana, la intelectual, la pastoral y la espiritual.

Posteriormente, algunos representantes del Centro de Orientación Familiar Interdiocesano (COF - Altoaragón) exponían la labor que se realiza desde este centro para darla a conocer con más detalle a las personas presentes. Hace dieciséis años que el COF presta servicios de Orientación, Prevención y Terapia a todas aquellas familias de la provincia de Huesca que lo solicitan. En este tiempo han sido atendidas más de 600 familias con diferentes problemáticas y se han realizado cerca de 7.000 intervenciones o consultas. Además, este centro trabaja de modo interrelacionado con otras instituciones y servicios del ámbito social.

La celebración terminaba con una comida fraterna en la que los homenajeados y sus hermanos sacerdotes disfrutaban de un tiempo para compartir juntos.

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