“El río nos ha traído, el río nos lleva al progreso”

Biscarrués

Cientos de personas llegadas de la Galliguera y de otros puntos de la provincia, respondían a la llamada de la Coordinadora Biscarrués-Mallos de Riglos para decir ‘no’ a un pantano que, explicaban en su manifiesto, “acabará con este modo de vida, con el equilibrio, con la esperanza y con el futuro”. Bajo la premisa de que “el río somos todos” el manifiesto “por una Galliguera viva” terminaba recordando que "Nuestros recursos somos nosotros mismos, el capital con el que contamos para nuestra lucha sólo somos nosotros”.

En tractor, en piragua o con la campana llamando a rebato, los manifestantes llegaban a la plaza López Allué de Huesca. Entre ellos vecinos de la Galliguera, de la provincia, empresarios o políticos se sumaban a esta jornada para recordar que hay muchos motivos para decir 'no' al pantano. Jesús Estachod desde la Coordinadora, alegaba motivos económicos.

Los manifestantes daban también razones medioambientales, sociales y hasta emocionales para enfrentarse a la decisión de hacer el pantano. Pedían coherencia y sentido común a quienes tienen la última palabra y apostaban por la vida en el medio rural. Vivir con la sensación de tener el futuro embargado desde hace tres décadas, no es fácil ,pero ha hecho que los habitantes de la Galliguera se unan contra una decisión que, añaden, solo servirá para “vender kilómetros de hormigón y cemento para nada". Quienes se sumaban a esta marea azul aseguraban que quieren quedarse a vivir en la Galliguera

Manifiesto por una Galliguera viva.

El río somos todos.

¿Qué es un río? Según la Real Academia de la Lengua, río es una corriente de agua continua y más o menos caudalosa que va a desembocar en otra, en un lago o en el mar. Según los habitantes de la Galliguera, un río es el Gállego, una corriente de vida, una oportunidad para permanecer en un territorio deseado y deseable, una intersección entre el tiempo y el espacio, entre 30 años de lucha y la defensa de un territorio. Para el resto de la Humanidad, o casi, un río debería ser el símbolo de la vida, del intercambio de culturas, una corriente de emociones, sentimientos y esperanzas. El agua, un río, es la razón de ser de los pueblos. Somos agua, somos río.

Pero los ríos son, además y por encima de todo, equilibrio. Son la razón por la que los pueblos pueden asentarse, mantenerse y perpetuarse. Y los pueblos son los garantes de la naturaleza, los vigilantes del equilibrio entre los grandes núcleos de población y las zonas rurales.

Huesca es la provincia con más núcleos abandonados de España. Y paradójicamente, nuestra Galliguera es una de las pocas zonas donde la población ha crecido, los negocios han florecido y las ayudas públicas han sido prácticamente inexistentes. El río nos ha traído. El río nos lleva al progreso.

Pero hace 30 años que vivimos en la frontera entre la esperanza y la amenaza, el ansia y la desilusión, la paz y la batalla. Niñas y niños que han nacido en ese conflicto y que han crecido durmiendo con un cuento y una pancarta; jóvenes que sueñan con crecer y vivir en esta tierra que debe su nombre al río; abuelas y abuelos que no entienden pero que se han acostumbrado a que protestar no es lo mismo que quejarse; personas que se despiertan, cada día, lavándose la cara de ilusión y mirando el espejo de la incertidumbre sobre su futuro.

Esto es el Reino de los Mallos: Ayerbe, Murillo de Gállego, Riglos, Agüero, Biscarrués, Santolaria de Gállego, Erés, Bolea… Pero Reino de los Mallos también es Plasencia, Lupiñén, Huesca, Almudévar Zaragoza, Madrid, Medina del Campo, Barcelona o Badajoz. El Reino de los Mallos somos todos y su defensa, como símbolo de nuestro equilibrio territorial, social y emocional, es responsabilidad de todos.

Para quien busque razones económicas, aquí las tenemos; posibilidades reales, oportunidades para quienes trabajen cabalmente a pie de río, un territorio donde poner en práctica negocios con ocio en un juego perfecto de cerebro y corazón; creación de empleo continuado y continuista, respetuoso y responsable; en contraposición a enormes costes en estudios, proyectos y obras sin sentido; gastos faraónicos para obras grandilocuentes; a estrambóticos negocios sin ocio.

Para quien busque razones sociales, aquí las tenemos: crecer en estos pueblos, no es una fantasía; disfrutar del derecho de vivir donde se quiera es una realidad; vertebrar un territorio desde el propio territorio, y no desde las instituciones, no sólo es posible sino que es real; la población civil ha aprovechado la corriente para hacer su propia revolución demográfica.

Para quien busca razones medioambientales, aquí las tenemos: sólo tiene que darse una vuelta para ver, oir, sentir lo que es naturaleza en maridaje con población; sólo tiene que imaginar el cambio de un paisaje con figuras o un paisaje inerte y sin brillo; sólo tiene que constatar la respetuosa convivencia que disfruta nuestra zona; y sólo tiene que leer las afecciones que el pantano causaría en el territorio.

Para quien busca razones emocionales, aquí las tenemos: mira nuestras caras y verás el miedo; pero también verás la valentía, la decisión, el empuje, la unión, la razón y el sentido; mira a tu corazón y obtendrás una respuesta que seguro será equivocada.

El pantano de Biscarrués acabará con este modo de vida, con el equilibrio, con la esperanza, con el futuro. Ojalá este sacrificio salvara muchas vidas, pero sabemos que no será así. Sólo se venderán kilómetros de hormigón y cemento para nada. Sólo conseguirán enfrentarnos a otros territorios donde se les ha vendido su progreso a costa de nuestras vidas. Un pantano no es sinónimo de progreso. Un río, sí.

No queremos que nadie se muera de hambre, pero no queremos morir de hambre; no queremos que nadie se arruine, pero no queremos nuestra ruina; no queremos vetar el progreso de nadie, pero no queremos que hipotequen nuestro futuro.

El río Gállego es la columna vertebral de nuestra historia, de nuestro territorio, de nuestra vida. Es la vena aorta que riega nuestro espíritu.

Y por desgracia, al río Gállego lo están convirtiendo en sinónimo de destrucción, codicia, conflicto, ignorancia y dolor.

A vosotras y a vosotros nos dirigimos. Simpatizantes, amigos y enemigos, autoridades, gobernantes, instituciones, medios de comunicación, organizaciones civiles, sociales y políticas, en definitiva, a cualquier persona que nos quiera escuchar.

Nuestros recursos somos nosotros mismos; el capital con el que contamos para nuestra lucha sólo somos nosotros. Pero somos fuertes, somos firmes y tenemos razones para pediros que no aneguéis nuestro futuro.

Necesitamos vuestro apoyo, vuestro empuje en nuestra reivindicación. Necesitamos que nos ayudéis a defender esta joya de la vida que también es la vuestra.

Por el río, por sus pueblos, por sus gentes, por el trabajo, por los mallos, por campos, árboles y buitres, por su paisaje, porque vamos a seguir viviendo y luchando con él y por él, os invitamos a decir con nosotras y con nosotros:

¡Ríos sin presas, pueblos vivos!

¡Viva la Galliguera!

¡Larga vida al Gállego!

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