Los efectos colaterales de la despoblación: incendios

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La tragedia de Portugal con más de treinta mil hectáreas arrasadas por el fuego, vuelve a disparar las alarmas sobre la prevención de incendios. Aunque tengamos los mejores medios para atacar el fuego, la despoblación ha hecho que se haya perdido la gestión del monte con lo que aumenta el peligro y cada vez es más inasumible poder extinguirlos ya que, como apuntan los expertos, ‘la naturaleza no tiene fronteras”.

Nacho Fábregas es ingeniero de montes y especialista en riesgos de la naturaleza. La experiencia acumulada, desde la tragedia de Biescas, hace que sus conclusiones sean contundentes. “Marruecos- dice- tiene un paisaje más seco y nunca sale en las noticias por los incendios, porque hay uso, se conservan los caminos y se mantienen los pastos y se hace leña”. En la provincia de Huesca, explica, se está perdiendo esa cultura. Y el abandono hace que los bosques se conviertan en selvas.

Políticas de prevención, industrias que pongan en valor la madera y apoyar a la ganadería extensiva, formarían parte de las herramientas necesarias para evitar tragedias que acaban con el paisaje y con el futuro.

No es suficiente con tener los mejores bomberos hay que gestionar bien los montes y evitar el abandono de los pueblos como prevención. Fábregas recuerda que en Francia los pastos y la ganadería cuentan con brigadas que van limpiando y además tienen ayudas a los ganaderos. Para que un bosque sea rentable tiene que haber una industria cerca que le de valor. El volumen de madera en la provincia es cinco veces mayor que en la provincia de Soria, por lo que la materia prima estaría más que asegurada

Un paisaje puede tardar en recuperarse hasta cien años. Pero si ocurre en zonas como los Monegros es casi imposible que pueda volver la vida a esa tierra

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