De la Besurta al Aneto y volver en 2 horas y 59 minutos

Carlos Llerandi, es un asturiano, de 20 años, esquiador y corredor de montaña afincado, en la actualidad, en el valle de Arán donde se prepara para ser guía de montaña y profesor de esquí. La semana pasada llevó a cabo u reto personal que hacía tiempo llevaba en mente subir a la cima del Aneto y bajar corriendo. Lo hizo en 2h59’ partiendo desde la Besurta, en la subida invirtió 1h49’. Llerandi conocía que Manuel Merilla, había hecho la subida en 1h58’, con esquís de travesía e Iker Carrera, corriendo, había invertido 1h50’ en la ascensión, por lo que los tiempos del asturiano se sitúan entre los más rápidos. Cabe recordar, la gesta de Quico Soler, que, en 1.999, se proclamó, por tercera vez consecutiva, vencedor de la Aneto Xtreme Marathon con un tiempo de 3h46'13" aunque, en este caso, se trató de una carrera de alta montaña con salida desde Benasque y 42,2 Km. de recorrido.

Su primera ascensión al Aneto la hizo cuando tenía 9 años, volvió a subir un par de veces, caminando, y otras dos más con esquís de montaña, por lo que, lo que le faltaba era subir corriendo.

El reto lo llevó a cabo el pasado miércoles tras haber subido el día anterior a las Maladetas.

La salida la hizo desde Besurta a las 8 y subió, por la que consideró la vía más rápida, refugio de La Renclusa, Portillón Superior, glaciar y cima en la que estuvo 5 minutos.

El joven corredor reconocía, que la equipación no fue la mejor y que, en ese sentido, arriesgó conociendo, eso sí, las condiciones que iba a encontrar y lo hizo llevando playeros, malla y camiseta térmica, piolet, crampones y mochila de competición, con dos botellines de agua vacíos (1 litro) que rellenó en La Renclusa.

En su camino se encontró a muchos montañeros, de hecho, ese día, había 7 cordadas subiendo al Aneto, a muchos de los cuales les sorprendió encontrarse con un tipo corriendo. Lo peor del reto, explicaba, fue el caos de bloques, desde el refugio hasta llegar a la nieve a unos 2.700 metros, que, en algún momento, le dificultaron encontrar el camino.

Este verano, seguramente, en verano volverá a subir al Aneto, acompañado, por sus padres y hermana, si puede convencerles, aunque la ascensión, decía, no será express sino para disfrutar.

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