El Ayuntamiento tala cuatro acacias del Japón de gran porte en la plaza de Concepción Arenal porque “suponían peligro”

tala árboles en la Plaza Concepción Arenal

La Unidad de Parques y Jardines del Ayuntamiento de Huesca ha talado cuatro árboles de la plaza Concepción Arenal por “motivos de seguridad”, ante el mal estado que presentaba el interior de los troncos y las ramas, agravados por las últimas lluvias. El Ayuntamiento había recibido este martes por la mañana un aviso de la caída de una rama de grandes dimensiones de una de las sóforas (acacias del Japón) de la plaza y, al comprobar el estado de este ejemplar y de los árboles contiguos, decidía las talas de cuatro de los árboles “por motivos de seguridad y para evitar riesgos a la población”. La Policía Local ha vallado la zona donde las brigadas de jardines han acometido los trabajos. Quedan en la plaza dos ejemplares más, que serán evaluados por los técnicos para comprobar su estado.

La tala ha suscitado una enorme expectación ciudadana y las muestras de indignación se han multiplicado en el lugar y a través de las redes sociales, ya que esos árboles formaban parte de un paisaje urbano muy reconocible en Huesca capital, justo al lado de la plaza de Navarra, y los vecinos ya defendieron su mantenimiento cuando se reurbanizó la plaza de Concepción Arenal, conocida popularmente como plaza de la Cárcel.

La concejala de Medio Ambiente, Carmen García (Cambiar Huesca), se puso en contacto con representantes de la Asociación de Vecinos del Barrio de San Lorenzo, zona a la que pertenece esta plaza, y de entidades ecologistas para informarles de la situación y de la medida de urgencia adoptada. Junto a uno de los árboles que quedan en pie se han dejado fragmentos del tronco y las ramas de uno de los que se han talado, para que se pudieran ver los grandes agujeros que había en el interior y las pudriciones que presentaban.

No todos los ejemplares talados presentaban ese mismo aspecto, pero el jefe municipal de Jardines explicaba que otro de los ejemplares talados tenía una gran grieta en la cruz. La comisión de Medio Ambiente ya había decidido talar otro por el mal estado en el que se encontraba, ya que sólo tenía una única rama. Las pruebas realizadas a un tercero mostraban una gran fragilidad y peligro de caída en sus ramas, y el cuarto era el que sufría la caída de una rama a primera hora de la mañana. El mismo técnico añadía que el agua que salía en grandes cantidades de uno de los árboles, en el momento de cortarlo con la motosierra, era síntoma de la pudrición del ejemplar en su interior.

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