La hostelería cuestiona la falta de visión turística del Ayuntamiento de Huesca para favorecer una alta ocupación

terrazas cuatro esquinas

El turismo en la provincia de Huesca gana cada vez más terreno como motor de desarrollo económico. El pasado verano, se logró una cifra de ocupación de entre el 85 y el 90%, lo cual supuso una temporada “espectacular”, y este año esperan superar en tres puntos porcentuales ese récord.

Sin embargo, desde el sector servicios se recalca que la capital oscense no termina de despegar como el trampolín al Pirineo que es; al menos, no con todo su potencial. La Asociación Provincial de Hostelería cree que “hay que creer en el turismo” y “trabajar coordinadamente” las instituciones y los empresarios.

Su presidente, Roberto Pac, señala que la ciudad de Huesca tiene un gran potencial en periodos de alta afluencia como el verano, pero no se aprovechan los recursos. Pone como ejemplo del festival ‘Huesca Leyenda Viva’, cuyas modificaciones, tanto de fechas como de actividades, se han dado a conocer a tan solo dos meses vista, cuando los empresarios ya no tienen el suficiente margen de maniobra para vender este atractivo.

El caso concreto del festival ‘Huesca Leyenda Viva’ implica un cambio de formato. Las actividades se prolongan durante todo el verano con 38 actividades bajo el título ‘La Campana de Huesca. Un verano de leyenda’. Cuenta con un presupuesto de 60.000 euros. El principal objetivo de estas modificaciones es la atracción de más turistas durante el verano y “sobre todo que hicieran noche”.

Desde la Asociación Provincial de Hostelería insisten en que “queda mucho trabajo por hacer en la ciudad de Huesca” para ejercer su papel de cabecera de la provincia. “La capital oscense ya no es una ciudad de paso”, indica Pac en referencia al trabajo de los últimos años en materia de gastronomía, patrimonio y servicios. Sin embargo, la promoción “debe mejorarse a través sobre todo de un diálogo y unión entre instituciones y empresarios”.

Y es que temporadas como el verano son fundamentales como palanca de impulso económica para hoteles, restaurantes y terrazas. Simplemente como ejemplo, en el mes de julio del pasado año, las cifras de ocupación hotelera en el Alto Aragón fueron de 107.000 viajeros y 251.000 pernoctaciones. En el comienzo de este verano, las temperaturas otoñales y el frío han hecho cierta mella en el sector servicios, pero confían en recuperarlo con un verano “amable para el sector” y donde se consigan “cifras muy altas de ocupación”.

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