Robres ultima detalles de su Festival de la Oralidad

La villa de Robres se prepara para su cita anual con las artes escénicas, signo de identidad de esta localidad monegrina pionera en el teatro independiente aragonés desde que hace tres décadas se creara la primera compañía, de la mano de su fundador Luis Manuel Casaus. Tal como lo ha descrito la responsable de Cultura Berta Fenrández, “la historia de esta localidad y del teatro están tan íntimamente ligadas que creo que cualquier altoaragonés que oye las palabras de la Villa de Robres lo asocia sin lugar a dudas a la actividad teatral”.

Esta clara inquietud por la escena dio lugar a un festival que hoy, dieciséis años después, forma parte de la agenda cultural de la provincia. 75 compañías y alrededor de 3.000 espectadores dan fe de la vitalidad y el éxito de este proyecto que este año, además de teatro, va a contar con disciplinas como la música o el circo. El sábado 8 abrirá el telón el altoaragonés Solo Fabiolo, que dejará paso al reestreno 13 años después de El Florido Pensil por el Teatro de Robres, luego llega la música con el guineano Gorsy Edú y la familia salmantina Mayalde para acabar, el 5 de agosto, con la compañía holandesa Amalaba. En el programa se sigue invitando cada noche a una población monegrina e incluirá las tertulias de detrás del telón.

Serán cinco espectáculos para disfrutar durante este verano del parque de San Blas, al que este año se incorpora la plaza Zaragoza. Cada año las representaciones cuelgan el corte de completo en el aforo de trescientas personas, venidas no solo del pueblo o de la comarca, sino de toda la provincia. Así lo afirma su director, Manuel Casaus, “lo importante es que no habría teatro si no hubiera público, para que haya teatro tiene que haber público y respuesta”.

El Festival de Robres, municipio de poco más de 500 vecinos, es un claro ejemplo de la importancia de la descentralización de la cultura como hoy se ha puesto de manifiesto en la presentación del Festival. Olga Brosed, alcaldesa de Robres, insistía en que “los ayuntamientos, igual que proporcionan limpieza vial, electricidad o el agua, la cultura tendría que ser algo fundamental en todos los municipios, por muy pequeños que sean”.

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