Los socorristas y la precaución en la piscina, son la clave para disfrutar de un verano seguro

Este jueves, el socorrista David Sos rescató, en la piscina de la Ciudad Deportiva, a un niño que no sabía nadar y que se estaba ahogando, hemos hablado con él y nos ha dicho que “se alegra de que todo acabara bien”. Y es que con olas de calor, como la que estamos viviendo, es normal que muchos recurran a las piscinas para refrescarse, pero también es conveniente recordar el problema de los ahogamientos, algo ante lo que hay que tener precaución. El año pasado en nuestro país murieron 430 personas, y 43 eran menores, según informa CadenaSER.com, además la mayoría de estos episodios ocurrieron en piscinas.

Desde la Asociación Nacional de Seguridad Infantil, su vicepresidenta María Ángeles Miranda advierte de que para pasar un verano seguro "hace falta mucha concienciación y mucha atención, porque los niños no son conscientes del peligro". Añade que lo ideal sería que “el adulto mirara cada 10 segundos a los niños, y que en caso de urgencia, pudiera llegar al agua en menos de 20 segundos”. En el caso de los ahogamientos infantiles, las estadísticas apuntan a un mayor número de escenarios peligrosos, ya que son muchas las piscinas privadas en las que no hay un socorrista. En cuanto a los sistemas de flotación, como manguitos o flotadores, advierte de que “no previenen un ahogamiento sino que son herramientas complementarias para el cuidado de menores”.

Estas son algunas de las precauciones que deberíamos tener en la piscina:

Nunca se ha de entrar en la piscina cuando esté cerrada o sin la vigilancia del socorrista y de un adulto.

Es muy peligroso correr por el borde de la piscina debido al riesgo de resbalones que podrían acabar con el niño dentro del agua o con lesiones por traumatismo.

En la piscina se ha de jugar sin correr ni empujar o tirar a otros niños al agua, podrían golpearse con el borde de la piscina.

Dentro del agua no se deben de hacer "ahogadillas".

Si la piscina está cubierta con una lona nunca hay que intentar meterse, ya que el niño podría caer al agua y luego no poder salir.

Es muy peligroso tirar de las rejillas que cubren los desagües en las piscinas porque la fuerza de la succión es tan grande que puede tirar de una persona y atraparnos en el fondo.

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