Riegos del Alto Aragón recurrirá ante el Tribunal Supremo porque no renuncia a Biscarrués

César Trillo

La Comunidad General de Riegos del Alto Aragón seguirá luchando por la construcción del embalse de Biscarrués. Han comenzado a preparar un recurso de casación ante el Tribunal Supremo por las dos sentencias de la Audiencia Nacional que anulan el anteproyecto y la Declaración de Impacto Ambiental.

Riegos del Alto Aragón apuesta, por tanto, firmemente por la continuidad del proyecto de Embalse de Biscarrués a día de hoy en exposición pública. Argumentan que significa una pieza fundamental para garantizar el suministro de agua ya que mejoraría el déficit de 300 hectómetros cúbicos existentes de sistema regable. En este sentido, valoran el pronunciamiento de la DPH para que sea el Gobierno de Aragón la institución que lidere este tema porque es una cuestión “de ordenación del territorio”, defiende César Trillo, presidente de Riegos del Alto Aragón.

Para Riegos del Alto Aragón, las dos sentencias de la Audiencia Nacional se refieren al anteproyecto del embalse de Biscarrués, lo cual “hoy en día ya no es válido”. El proyecto de construcción que se encuentra en exposición pública ya corrigió todas las deficiencias y requisitos que marcó la Declaración de Impacto Ambiental sobre el anteproyecto.

El embalse de Biscarrués constituye una apuesta del colectivo regante, al que se llegó tras múltiples estudios de alternativas, que ha sido refrendado por los regantes en sucesivas Asambleas Generales, y hasta tres veces recogido en leyes estatales que avalan su interés general.

Existe un compromiso unánime de las Comunidades que constituyen Riegos del Alto Aragón con el embalse, que pasa por financiar la redacción del proyecto y su posterior construcción como consta en el protocolo suscrito con el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente en el año 2014.

Apuestan por el conjunto Biscarrués-Almudévar, “cansados de la constante referencia a la búsqueda de alternativas, palabra que no es sinónimo de mejora, de solución, sino sinónimo de incrementar el gasto público en proyectos para finalmente enjuiciar la alternativa propuesta”.

Consideran una grave irresponsabilidad la postura adoptada por colectivos que se lucran del conflicto, a los que beneficia los mal llamados “conflictos del agua”. Colectivos que han demostrado una falta constante de responsabilidad y visión de conjunto de la realidad de Aragón, a los que poco importan la realidad rural, su despoblamiento y la necesidad de la agricultura en el medio rural.

Los regantes han apostado económicamente por una obra, ya que consideran poco probable que las alternativas que se proponen no sean utilizadas de nuevo para la generación de nuevos conflictos. Porque el tiempo nos ha demostrado que las mal llamadas alternativas no son más que excusas para demorar cualquier obra.

En el pasado fueron los mismos grupos de presión los que propusieron los embalses laterales como solución, los mismos que llegado el momento de la aprobación del Embalse de Almudévar no han dudado en judicializar el embalse. Los mismos que a día de hoy “critican el coste energético del llenado del embalse por la vía judicial, olvidando que son los regantes los que asumen ese coste energético, el cual conocen y sobre el cual, en responsabilidad, han adoptado la decisión de costearlo mediante acuerdo unánime de asamblea”.

A través de un comunicado, Riegos del Alto Aragón indica que son los mismos colectivos que fijaron la modernización de regadíos como una necesidad de perentoria ejecución, y que hoy la señalan como un mal negocio para la naturaleza y la sociedad. Colectivos asentados en la crítica y el desconocimiento del medio rural, al que ven y viven como mero receptor de su tiempo libre. Los mismos colectivos que ven un impacto ambiental en los frágiles ecosistemas del río Gállego por parte del embalse de Biscarrués, pero que niegan el efecto de que 10.000 personas perturben durante un par de meses esos ecosistemas para el lucro empresarial.

Riegos del Alto Aragón va a continuar apostando por Biscarrués- Almudévar, ya que es un proyecto, que está en exposición pública, que ha sido adaptado a todas las demandas de información y planificación económica, ambiental y de gestión que plantea la DMA y la legislación española. Y porque los regantes han asumido el coste de su construcción en responsabilidad y coherencia con la necesidad que expresan.

Los regantes rechazan un planteamiento de alternativas que no son sino “una forma de aplazar decisión, dilapidar dinero público y el camino elegido por aquellos que no quieren que se haga nada y cuyo único objetivo es la desaparición de superficie regable y del sustento de las personas que habitan en el medio rural”.

Instan a las distintas instituciones participantes en la Mesa del Agua de Aragón del Año 2006, en el Pacto del Agua de Aragón de 1992, a que procedan en coherencia con la postura que mantuvieron en su momento: “Ya no es momento de paciencia, ni diálogo. Es momento de que frente a la sinrazón las instituciones ejecuten sus compromisos y mantengan un postura coherente con sus propias políticas”.

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