El Cigala y el espíritu de Cohen consagran al flamenco en la primera noche de Pirineos Sur en Lanuza

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El escenario flotante de Lanuza albergó tres horas de música en las que se demostró que el flamenco posee un lenguaje propio, pero que, con las manos adecuadas, tiene la versatilidad y el atrevimiento de adaptarse a la poética manera de escribir de Cohen o también a arrimarse a sonidos a priori muy alejados, como la salsa o el jazz.

Así se demostró en la actuación de un pletórico Diego “El Cigala” y en un delicado y cuidado homenaje a Leonard Cohen. Y de esta manera lo entendieron las más de casi 3.000 personas que vivieron el arranque del festival en su escenario tradicional, que no tuvieron problemas para luchar contra el viento y la lígera bajada de temperaturas.

En la segunda noche de este festival que organiza la Diputación de Huesca, este sábado a las 22.00 horas, llena el escenario sallentino una de las grandes figuras de la música mediterránea, Franco Battiato que tenía pendiente Pirineos Sur, para regocijo de sus cientos de seguidores, que traspasan diferentes generaciones.

Su carrera, que abarca más de 50 años, se ha caracterizado por su riesgo e inconformismo, pero aún así ha logrado componer algunas canciones que han perdurado en la cultura popular europea: “Voglio vederti danzare”, “Centro di gravità permanente” o “La estagione dell’Amore” son algunos de sus famosos e imperecederos clásicos.

Le acompañará un artista con el que comparte similares pasiones culturales, Juri Camisasca, y con el que ha colaborado en multitudes de proyectos. Este músico italiano es un vivo ejemplo de conexión entre la vanguardia y el pop, de la búsqueda de la innovación partiendo del conocimiento de la tradición y las músicas populares.

Abrirá la noche en Lanuza el no menos sorprendente Božo Vreco, un auténtico fenómeno musical en los Balcanes. Mañana presentará su último trabajo, “Pandora”, una cuidada colección de temas donde Vreco pone voz a la sevdalinka, canciones escritas para la voz femenina y masculina desde la perspectiva de ambos géneros en lo coral y en lo estético.

El espíritu de Cohen regresó a Pirineos Sur después de 20 años

Se cumplen ahora 20 años de la actuación de Enrique Morente en Pirineos Sur en la que presentó “Omega”, el mítico trabajo en el que acompañado de Lagartija Nick rompía en pedazos los convencionalismos del flamenco, se acercaba al rock y adaptaba textos de Lorca y Leonard Cohen. De esta manera, un homenaje flamenco al mítico músico y poeta canadiense está más que justificado, y más cuando uno de los impulsores es Alberto Manzano, amigo, biógrafo de Cohen e impulsor de “Omega”.

Quizá lo más sencillo hubiera sido adaptar la misma idea de hace 20 años, pero se optó por un formato más clásico y sutil, no por ello exento de interés. Intimismo, preciosismo y detalle sacrificando intensidad y majestuosidad. Rocío Segura y Paula Domínguez lideraron la banda, intercambiándose los coros y las voces principales sin sobresaltos. Y esa fue la tónica de la actuación. Discurriendo por parte del repertorio más reconocible de Cohen, no tuvieron miedo alguna en ofrecer su visión de canciones tan reconocibles a nivel popular como “No hay cura para el amor” (“There is no cure for love”) “Chelsea Hotel” o “Dama errante” (“Winter lady”).

El Cigala y su visión de la salsa

Y de la rupturista idea de Alberto Manzano la noche pasó a otro artista que está basando los últimos años de su carrera en romper con todo lo preestablecido, Diego “El Cigala”. Desde que sorprendió a medio mundo con “Lagrimas Negras” junto a Bebo Valdés, lo suyo ha sido un viaje sin retorno a caminos poco transitados por el flamenco. Si en aquel momento ya se enfrentó sin temor a géneros como el jazz o el bolero, ahora en su nuevo proyecto le ha tomado el pulso a la salsa.

“Indestructible” es su nuevo disco y es el que vino a presentar a Pirineos Sur, con una banda de salsa de auténtico lujo y un referente en el género, la Cali Big Band, que puso alas al cantaor y lograron que el show alcanzara la catarsis en la recta final con “Indestructible”, de Ray Barettto, un broche que se recordará en Pirineos Sur como una de las grandes actuaciones en estos veintiséis años.

Entre medio le dio tiempo de rescatar auténticos clásicos de la salsa como “El paso de encarnación” (de Larry Harlow) o “Periódico loco” (de Héctor Lavoe). Tampoco dudó en recuperar buena parte del repertorio que le hizo famoso, y mucho que se lo agradeció el público. Pocas pegas se pueden poner cuando suenan “”Amar y vivir”, “Veinte años” y “Lagrimas negras”. Aunque algunos de los mejores momentos del show llegaron cuando el cantaor se enfrentó a su público sólo acompañado de su pianista. Se le recompensó.

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